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La derecha tonta
también existe en Estados Unidos
Publicado
en USA Digital: 18/09/06
La
derecha liberal-conservadora norteamericana sufre
muchas veces el martirio de tener que compartir mesa
y mantel con los llamados “republicanos moderados”.
Son éstos una especie de rara avis que vuela
según la dirección del viento electoral. Los tres
senadores de la moderación- pseudo-centrista-oportunista
resultan ya más “Los Tres Chiflados” que “Los Tres
Mosqueteros” del Partido Republicano. Nos referimos
al trío de senadores calavera que firman como John
McCain, Lindsey Graham y John Warner.
No creemos equivocarnos mucho al
pensar que los dos primeros –uno de Arizona y el
otro de Carolina del Sur- aspiran de veras a
convertirse en noviembre de 2008 –y escurriendo
ahora el bulto- en Presidente y Vicepresidente de
EEUU respectivamente. El tercero -viejo senador por
Virginia- acaso sueñe con ser un día Ministro de
Defensa.
Para ello, han trazado un plan de
guiño hacia los votantes del Partido Demócrata, a
fin de pasar por “moderados” –republicanos de sangre
azul- y comprometer aún más –sin que se note mucho-
a George W. Bush con el asunto de los programas de
la CIA. Cabría preguntarle al trío senatorial
algunas cosas.
Lo primero, si desean ellos mantener
–al igual que les reclaman sus votantes- unos
tribunales militares que pongan a los sospechosos de
terrorismo a disposición de la Justicia. Si, como
sabemos, el Programa de Interrogatorios de Detenidos
de la CIA ha salvado ya miles de vidas y ha dado al
traste con varios planes terroristas contra los
ciudadanos norteamericanos, cabe preguntarles
también si quieren ellos de veras que el Programa se
interrumpa.
Finalmente, podrían explicar también
a sus votantes qué es –para ellos- lo que significa
exactamente el articulado de la Convención de
Ginebra cuando prohíbe “tratamientos o castigos que
sean crueles, inhumanos o degradantes”.
En cualquier caso, los tres senadores
logran quedar bien con la progresía anti-Bush y así
disimulan mirando al 2008 mientras procuran no ser
ubicados por los medios de comunicación ni por la
izquierda norteamericana en la órbita del torturador,
maligno y demoníaco inquilino de la Casa Blanca.
Contra los voceros antiamericanos y
los ladridos afónicos de la izquierda norteamericana,
valdrá la pena recordar el trato más que humano al
que están sometidos los detenidos de Guantánamo.
Lean, si no, el artículo de
Richard Miniter,
colaborador del Hudson Institute, aprecido
hace unos días en el New York Post
(15-09-2006).
Debemos aclarar antes que en
Guantánamo hay, al menos, y según datos oficiales 20
detenidos que tienen conocimiento personal y directo
de los atentados del 11-S. A su vez, todos y cada
uno de los 440 detenidos en los diversos centros de
Guantánamo han confesado que volverían a atacar de
nuevo a EEUU si pudieran hacerlo. A éstos
precisamente es a los que se nos quiere presentar
como pobres maltratados, inocentes luchadores de la
libertad contra una guerra imperialista
norteamericana y todo el vómito propagandístico que
digieren y saborean los sectarios panolis de la
progresía antiamericana.
Tras su viaje a Guantánamo, Miniter
nos relata la realidad de Guantánamo, el cuidado que
se tiene con los detenidos y hasta los detalles de
un notable menú que incluye hasta la posibilidad de
tomarse alguna hamburguesa McDonald´s con vistas al
Caribe, y con una dieta que tiene de promedio diario
4.200 calorías.
Miniter apunta también datos que
confirman cómo por omisión en las funciones de los
abogados defensores de los detenidos, Al Qaeda está
siendo favorecida en la creación de células internas
de información entre los propios detenidos. En un
año se han contabilizado hasta 3.232 incidentes
debido a falta de buena conducta de los yihadistas,
incluyendo ataques coordinados a los guardias de
seguridad. La situación ha llevado a que los médicos
vayan protegidos a las consultas para no ser
agredidos y aun apuñalados.
La conclusión del testimonio de
Miniter es que la Administración Bush está siendo
demasiado condescendiente en el trato y el cuidado
de los detenidos en Guantánamo. Para ellos se
contabilizan más de 5.000 servicios dentales (incluidas
limpiezas bucales), 5,000 vacunas en un total de
550 detenidos en menos de cuatro años, así como 174
pares de gafas y 22 brazos o piernas ortopédicas. Y
todo, además, subvencionado por el erario público, o
sea del bolsillo de quienes estoicamente pagamos los
impuestos en EEUU.
Esto es lo que Miniter califica como
“amabilidad mortal” en una realidad que prueba cómo
a mayor gentileza con los terroristas, peores
resultados. La ley, ya los sabemos, está para
cumplirla y es nuestra obligación exigir que esos
detenidos sean juzgados de forma justa, pero sin
trato especial o de favor.
Contamos esto porque ciertamente EEUU
no se ha enfrentado jamás a un enemigo tan vaporoso
como el de ahora: una turba de terroristas cegados
por el odio, prisioneros ahora sin bandera y sin
nación, que como terroristas han quebrantado
sistemática y permanentemente todas las leyes
internacionales.
Por eso los detractores y enemigos de
América y de Bush –los de dentro y los de fuera- se
equivocan en masa, igual que erraron con Reagan.
Ahora lo hacen McCain, Graham y Warner.
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