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Sectarismo
universitario en Estados Unidos
Publicado
en Libertad Digital: 31/03/06
El
adoctrinamiento universitario no es
una cuestión banal. De las Aulas
Magnas salen las futuras
generaciones y los líderes políticos.
En la medida en que la educación sea
equilibrada, justa y democrática
podremos confiar en un futuro
verdaderamente en libertad. El
adoctrinamiento ideológico en las
aulas universitarias estadounidenses,
tan propio de las izquierdas
radicales, ha venido siendo ya
expuesto en los últimos años por
autores como Allan Bloom (The
Closing of the American Mind),
Dinesh D'Souza (Illiberal
Education), Roger Kimball (Tenured
Radicals) o Ben Shapiro (Brainwashed).
Lo que diferencia lo hecho hasta
ahora de la aportación de Horowitz
es que éste pone nombres y apellidos.
Horowitz forma parte de esa
tradición tan norteamericana de
hacer frente a la propaganda
liberticida en sus instituciones,
entre ellas la Universidad. Con la
ayuda de un amplio equipo de trabajo,
Horowitz recoge informaciones y
datos que evidencian los variados
sectarismos de un centenar de
figuras adoradas por las izquierdas
más excéntricas. Los datos del libro
pueden contrastarse con lo ya hecho
por parte de otras organizaciones
para la defensa de la libertad
académica, como
Accuracy in Academia (AIA) o
Students for Academic Freedom (SFAF),
entre otras.
The Professors
ofrece al lector la posibilidad de
adentrarse con todo detalle en casos
reales del lamentable uso que se
hace de las aulas universitarias
como vehículo para avanzar agendas y
activismos ideológicamente ubicados
en el antiliberalismo más feroz.
Horowitz perteneció en su juventud
al radicalismo comunista, y conoce
bien el terreno que pisa y la
herencia de una errada ideología que
permanece enquistada en algunos
sectores de la vida académica. Buena
parte de los jóvenes radicales de
los años 60 han contribuido a
perpetuar aquellos mitos, y los
intentan hoy transmitir desde sus
cátedras al estudiantado, a través
de la tergiversación ideológica.
Horowitz deja claro que hay cientos
de miles de buenos profesores en las
universidades norteamericanas,
gentes bien cualificadas que
trabajan con interés en la enseñanza
y la investigación. La mayoría busca
enseñar a sus estudiantes a pensar
críticamente. Este libro, sin
embargo, muestra a esa minoría
peligrosa (y generalmente muy bien
pagada con fondos públicos) que
convierte su noble oficio liberal en
un arma de propaganda política, como
quería Antonio Gramsci.
Las
disecciones que hace Horowitz de los
personajes aquí reunidos –entre los
que se cuentan Ward Churchill, Noam
Chomsky, Bernardine Dohrn, Cornel
West, Howard Zinn y Frederic
Jameson– retratan a una legión de
activistas obsesionados con las
figuras más tiránicas de la historia,
desde Stalin a Castro, sin olvidar a
Osama ben Laden. Ward Churchill
llegó a comparar a las víctimas
inocentes del 11-S con los nazis de
la Alemania de Hitler.
The Professors
da cuenta de catedráticos que han
expresado en sus clases una abierta
defensa del terrorismo yihadista
contra EEUU y Occidente, de quienes
persisten en el apoyo de la
violencia contra Israel o de los
apologistas de fanáticos como el
ayatolá Jomeini. En este recorrido
por las biografías, hechos y
andanzas de estos intelectuales
encontramos casos de adoctrinamiento
sobre las virtudes superiores de la
Unión Soviética (cuya caída se
interpreta como "catástrofe moral"),
defensas de la pederastia o
definiciones de la fe cristiana como
algo propio sólo de "retrasados
mentales".
Los
personajes que desfilan por estas
páginas se consideran élites
intelectuales, y culturalmente beben
del desconstruccionismo, el
antiamericanismo patológico, el
intelectualismo nihilista, el
relativismo moral o la intolerancia
educativa. Todo ello, además,
disfrazado de una falsa virtud de
superioridad autodefinida como
propia de gentes demócratas. Su
objetivo es acabar con cuanto no sea
su sectarismo, especialmente todos
los principios procedentes del
liberalismo conservador, según
prueban los ataques a
conferenciantes como William Kristol,
Pat Buchanan, Anne Coulter o el
propio Horowitz, al margen de
polémicas y dimisiones posteriores
como la reciente del rector de la
Universidad de Harvard, Larry
Summers.
Contra
lo que algunos han afirmado, el
objetivo de este libro no es dictar
una línea política o impedir la
libertad de expresión. Se trata, en
cambio, de corregir el uso y abuso
de las cátedras universitarias como
plataforma para el adoctrinamiento
ideológico. En el caso de lo que
queda de la universidad española, y
ante la propaganda
nacional-socialista y anticristiana
tan en boga hoy, bueno sería tener
pronto un buen recuento de los
catedráticos propensos al servilismo
intelectual y al sectarismo.
David
Horowitz: The Professors. The 101
Most Dangerous Academics in America.
Regnery Publishing (Nueva York),
2006; 450 páginas.
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