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Descubra la fe de
una nación
Publicado
en Libertad Digital: 03/04/08
Los más
recientes esfuerzos de Gingrich por mejorar
la vida y la política de su país se reflejan
en iniciativas personales de gran valor,
como
American Solutions y Plattform for the
American People. Además, Gingrich posee un
talento especial para comunicarse con la
gente y para escribir libros que, dados sus
amplios conocimientos de historia, política
y cultura, facilitan al lector un mejor
entendimiento de la grandeza de Estados
Unidos y de las posibilidades que le puede
deparar el futuro. Bastaría recordar aquí
títulos que en su día fueron éxitos de
ventas, como Contract with América,
To Renew America, Winning the
Future, Pearl Harbor y –el más
reciente– Real Change.
En Rediscovering
God in America, publicado en 2006,
Gingrich recuerda que los líderes históricos
de Estados Unidos expresaron siempre una
abierta y sincera devoción a Dios. Aquél y
su equipo tuvieron el acierto de dar a la
imprenta a finales de 2007 una versión en
español: Descubra la fe de una nación.
De ella me ocuparé en este artículo. El
objetivo de Descubra la fe..., que
Gingrich ha escrito desde la historia, no
desde la teología, es dar cuenta de la
fuente de la que mana la libertad
norteamericana y explicar que los Padres
Fundadores comprendieron que para mantener
la libertad en una sociedad libre es
necesario creer firmemente en ese creador
que llamamos Dios, más allá de confesiones
concretas. El papel divino en los primeros
pasos de EEUU y en el desarrollo de la
libertad en ese país resulta incontestable,
como bien prueba este volumen.
Tras una
interesante introducción sobre la presencia
de Dios como creador y las constantes alusiones
que se hacen a Aquél en el ambito público
norteamericano, Gingrich repasa las
referencias a lo divino presentes en
múltiples lugares y documentos fundamentales
de EEUU, como la Declaración de
Independencia, donde se puede leer que los
hombres han sido "dotados por [el] Creador
de ciertos derechos inalienables". En los
monumentos erigidos en Washington DC a
George Washington, a Thomas Jefferson, a
Abraham Lincoln, en el Capitolio, en la
Corte Suprema, en la Biblioteca del Congreso,
en el Edificio Ronald Reagan, en la Casa
Blanca, en el Cementerio Nacional de
Arlington, Gingrich busca y encuentra la
huella de Dios, testimonios de una nación
creada sobre la idea divina... Dicha
gira le sirve también a nuestro autor
para criticar a todos aquellos que desean
eliminar a Dios de la historia de los
Estados Unidos
Descubra la fe...
ayuda a entender que el firme compromiso con
la libertad religiosa es la piedra angular
de la libertad estadounidense. Quienes
arribaron a la Costa Este en los primeros
años del siglo XVII lo hicieron para poder
practicar libremente sus creencias
religiosas y huir tanto de la falta de
libertad como del absolutismo monárquico
europeos. Los puritanos querían erigir una
"ciudad asentada sobre un monte" que, por su
religiosidad y prioridad, fuera un faro de
luz para el resto del mundo. A ello se
unirían los peregrinos, los cuáqueros y los
católicos.
Ya en la
segunda mitad del siglo XVIII, los Padres
Fundadores entendieron la importancia de
diseñar una forma práctica de gobierno que
permitiera a los grupos religiosos expresar
libremente sus fuertes creencias en el
ámbito público. Fue en ese marco histórico
que se redactó la Declaración de
Independencia, donde, repito, se afirma bien
alto que todos los hombres han sido dotados
por el Creador de ciertos "derechos
inalienables", entre los que se cuentan los
derechos a la vida, la libertad y "la
búsqueda de la felicidad". Sobre esa
cláusula se forjó EEUU, no sobre aquella
otra que sostiene que el poder va de Dios al
monarca y de éste al pueblo.
Por lo que
hace al primer presidente de la nación,
George Washington, en su toma de posesión
(30-IV-1789) puso la mano derecha sobre la
Biblia y, tras hacer el juramento preceptivo,
dijo: "So help me God" ("Así me ayude Dios").
Acto seguido se inclinó y besó la Biblia. Mucho
después, Alexis de Tocqueville anotará en
La democracia en América (1835):
No sé si todos los
estadounidenses tienen una fe sincera en
su religión, porque ¿quién conocerá el
corazón humano? No obstante, tengo la
certeza de que sostienen la fe como
elemento indispensable para el
mantenimiento de las instituciones
republicanas.
Casi un siglo
después, Abraham Lincoln consideró necesario
que la nación volviera a buscar en Dios la
fuente de sus libertades. Gingrich denuncia
en estas páginas el implacable esfuerzo del
progresismo secular de izquierdas por
expulsar a Dios del ámbito público
norteamericano. En este punto, cabe señalar
que la idea de la separación entre la
Iglesia y el Estado no aparece en la
Constitución de EEUU.
El empeño por
borrar a Dios de la sociedad se refleja en
la decisión (2002) del Noveno Circuito de la
Corte de Apelaciones de que la expresión
"Under God" (bajo Dios) es inconstitucional,
cuando fue apoyada por más del 90% del
pueblo y suscrita por el presidente
Eisenhower en 1954. Esta desafortunada
decisión es paradigmática del ataque
fundamental a la identidad estadounidense,
que valora que los derechos inalienables
provienen de Dios. Gingrich argumenta que
reconocer que una nación se encuentra "bajo
Dios" es clave en un país, como Estados
Unidos, con tanta diversidad religiosa,
sobre todo porque la expresión trasciende
cualquier fe o denominación y es, por tanto,
inclusiva.
La idea de una
sociedad sin valores espirituales y
religiosos que prohíba las referencias
públicas a Dios y elimine sistemáticamente
todos los símbolos religiosos del ámbito
público no se atiene a la voluntad de los
Padres Fundadores, ni al talante de la gran
mayoría de los norteamericanos, desde ayer
hasta nuestros días. Pues bien, esa
tradición y esos valores, enraizados en la
misma creación de este país, son rechazados
por el catecismo de la progresía secular,
confeccionado por buena parte de las elites
intelectuales, judiciales y mediáticas
norteamericanas, que juzga negativamente
toda expresión religiosa. Este libro es la
mejor respuesta que cabe darle.
NEWT GINGRICH:
DESCUBRA LA FE DE UNA NACIÓN. Grupo
Nelson, 2007, 160 páginas.
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