Conocido como
presentador del programa "The O´Reilly
Factor", el de mayor audiencia de la cadena
Fox News, Bill O´Reilly es el autor
de tres libros, a cual con más éxito y
mejores ventas. Hace un mes se publicó el
último, un volumen ameno y sincero que ayuda
a entender la actual y peligrosa situación
que atraviesan los valores tradicionales de
la cultura norteamericana. Dividido en tres
partes, el libro atiende al conflicto de
idearios, la guerra de posiciones y el
necesario esfuerzo que conlleva mantener los
valores tradicionales de Occidente incluso
dentro de los EEUU. La columna vertebral que
sobre esas tres partes enlaza los quince
capítulos del libro se apoya en la defensa
de los principios tradicionales frente a las
nuevas ideas propugnadas por los sectores
ligados a la "progresía secular" de talante
izquierdista, en término explicado por el
autor. El choque entre ambos idearios,
palpable cada vez de forma más obvia en los
últimos años, ha desembocado en lo que
O´Reilly define como una auténtica "guerra
cultural"; de ahí el título del libro y la
visión del propio autor como guerrero
intelectual. Este libro permite entender con
claridad cuáles son esas posiciones
tradicionales ante la vida, las mismas que
defendemos quienes apoyamos el ideario
liberal-conservador. Con todo, no es este
libro un planteamiento meramente político o
maniqueo entre "republicanos" y "demócratas".
Ni siquiera es un estudio ideológico sobre
las particulares formulaciones y diferencias
entre "conservadores" y "liberales" (usado
aquí en acepción anglosajona). El logro del
autor es trascender etiquetas y mostrar al
lector objetivamente y con ejemplos cuáles
son los valores que están siendo ahora mismo
pisoteados a pesar de ser los que se hallan
en la base fundacional de la nación que
llamamos EEUU.
Las temáticas
tratadas en el ensayo abarcan aspectos
variados de la vida del ciudadano en su
marco social. O´Reilly inicia irónicamente
su libro imaginando un posible discurso
presidencial en el año 2020, propio de la
progresía y caótico en su naturaleza por la
simpleza de sus planteamientos, muy en línea
con lo que hoy escuchamos lamentablemente en
buena parte de los políticos de la progresía
europea. Como tradicionalista, O´Reilly
juzga a EEUU como un país básicamente noble
y bondadoso. Con sus errores y aciertos, se
trata de una nación con fuerzas positivas
para el mundo y para la libertad, proveedora
de avances y mejoras para la humanidad.
Frente esa visión aparece, del otro lado, la
creencia de la progresía secular que ve a
EEUU como el país culpable de todos los
males. La novedad de este libro radica, sin
embargo, en no culpar exclusivamente a todos
los "demócratas" de esos errores, sino
también en incluir parte de esa
responsabilidad a muchos de los llamados "republicanos",
cuyo conformismo e inacción les ha hecho
olvidar esos valores tradicionales. Así
explica O´Reilly los fallos en materia de la
excesiva ampliación del Gobierno, la
paulatina demolición de las menciones
religiosas a nivel público –desde las
escuelas a eventos sociales–, la pérdida de
la autoridad paternal frente a la de las
escuelas, la legalización del matrimonio
homosexual, la escasa persecución de actos y
acciones contra la niñez y el paulatino
deterioro de los valores que llevaron a EEUU
a vencer todos los totalitarismos en el
siglo XX.
Dos son los
campos que llaman la atención en la lucha
que plantea el autor: la defensa de la
tradición religiosa (muy bien tratada en el
capítulo quinto) y la defensa de la familia.
A partir de ellos, y con la mirada puesta en
una historia llena de éxitos y pasos
adelante, O´Reilly lanza una seria llamada
de atención a los lectores sobre el futuro
que se le presenta a los norteamericanos si
prosiguen haciendo oídos sordos a los
valores que hicieron tan grande y próspera
su propia nación. Como buen conocedor y
comentarista de la actualidad diaria,
O´Reilly expone las contradicciones de
varios personajes ligados a los medios de
comunicación (desde Conkrite a Brokaw o
Rather... hasta llegar a supuestos
presentadores "divertidos" como Leno,
Letterman o Stewart) cuyas agendas siguen a
pie juntillas el desmantelamiento de los
valores juzgados como claves en la
concepción de EEUU como nación. Por ejemplo,
es notable el ataque a la raíz espiritual
judeo-cristiana, que el autor ejemplifica a
través de situaciones vividas personalmente
y en las noticias y encuentros en antena.
Estas páginas
desmontan las tesis de la progresía respecto
a la supuesta separación entre Iglesia y
Estado, que en el caso de EEUU se contradice
con la alta dosis religiosa y
particularmente cristiana que se halla en
los documentos fundacionales de EEUU, así
como en la vida del ciudadano común. El
permanente ataque de la Navidad como
festividad cristiana resulta un tema sobre
el que O´Reilly se extiende con argumentos
sólidos y convincentes en un capítulo –el
quinto– de especial interés, acompañado de
documentos epistolares de diversos
presidentes alabando a Dios y elogiando la
Navidad. En el ámbito de la familia, las
páginas dedicadas a la cuestión del
matrimonio como unión entre hombre y mujer
incluyen apuntes muy certeros sobre el modo
de entrar a debatir esa cuestión. Lo mismo
puede decirse de la llamada que el autor
hace sobre la protección de la niñez y los
peligros y desmanes judiciales como el
protagonizado, por ejemplo, por un juez de
Vermont –Edward Cashman–, según se detalla
en el capítulo nueve "La batalla por los
niños".
En cuanto a
los medios de comunicación, el autor prueba
el talante anti-tradicional de las falsas
modas importadas de Hollywood y apoyadas por
personajes como el millonario George Soros,
el profesor George Lakoff o la nefasta
manipulación ejercida por grupos como el
sindicato ACLU (American Civil Liberties
Union), con una agenda radicalizada que
sigue apostando por lo contrario que sus
siglas indican. El sistema de educación
superior, particularmente las universidades
norteamericanas, no salen tampoco bien
paradas en este libro, con un recuento de
escenarios que ilustran el relativismo moral
en el que nos hallamos. Lo mismo puede
decirse sobre la cuestión racial que el
autor analiza con inteligencia al demostrar
cómo –contra lo que se suele decir– la
comunidad negra norteamericana es muy
tradicional, según muestran los llamamientos
de figuras como Bill Cosby o el hecho de que
sólo el 17% de su grupo apoye el matrimonio
homosexual. Para el lector español
resultarán especialmente atractivas las
páginas dedicadas a la cobardía de Europa a
la hora de hacer frente al yihadismo radical
y a la amenaza terrorista, tema que el autor
trata en el capítulo séptimo. O´Reilly
rechaza la permanente llamada de la
progresía secular hacia el apaciguamiento y
la permisividad a quienes quebrantan la ley.
Para el autor, la cultura norteamericana no
puede perder sus valores tradicionales
propios que son, en último término, los que
han hecho grande a Occidente.
Estamos, en
suma, ante un libro honesto, pensado y
meditado para librar la batalla de las ideas
sobre la base de la tradición occidental y
sus principios. No caben medias tintas a la
hora de hablar de valores como la
responsabilidad individual, la familia, el
matrimonio, el derecho a la vida de un niño
por nacer, el respeto a la libertad
religiosa y tantas otras cosas que –como
bien muestra O´Reilly– están siendo
pisoteadas por la progresía secular. En
Europa ya lo hemos visto. En España, también.
En EEUU estamos aún librando la batalla y
este libro lo explica muy claro.
Bill O´Reilly.
Culture Warrior, Broadway Books (Nueva
York), 2006; 219 páginas.