Miguel Angel
Moratinos, el designado futuro Ministro de
Exteriores del próximo gobierno socialista
de España, acaba de publicar un artículo en
el diario norteamericano Wall Street
Journal (martes, 30 de marzo de 2004).
Bajo el título “Spain’s New Course” (“El
nuevo rumbo de España”), el futuro ministro
intenta explicar a los lectores
norteamericanos la nueva política del
gobierno socialista y su visión del papel de
España en el ámbito internacional. Para el
futuro ministro articulista, “nadie debería
creer que la derrota del gobernante Partido
Popular fue ningún tipo de mensaje a los
despreciables terroristas sobre el hecho de
que ‘habían ganado’. El verdadero mensaje –enviado
por el pueblo soberano ejerciendo su
voluntad popular– fue que España quería un
cambio profundo. Los hechos de ese
desgraciado día, y aquellos que ocurrieron
después –el modo irresponsable con que el
Presidente José María Aznar manejó la
información al público– sólo reforzaron las
inclinaciones electorales del pueblo”.
Moratinos y sus compañeros socialistas saben,
aunque pretendan ignorarlo, que los papeles
desclasificados del CNI dan la razón al
gobierno de Aznar y a su ministro Acebes en
el sentido de que nunca hubo mentira ni
engaño al pueblo español por parte del
gobierno del PP sobre el curso de las
investigaciones tras la matanza terrorista
del 11-M. Las dudas, la confusión, la
invención del supuesto terrorista islámico
suicida, la llamada a concentraciones frente
a la sede del PP el día de reflexión y el
modo irresponsable de utilizar el terror y
el luto no vino del gobierno de Aznar, sino
de los medios de comunicación afines al PSOE,
el mismo partido al que pertenece Moratinos.
Por eso, hoy sabemos ya, porque las
hemerotecas no engañan, que la derrota
electoral del PP no fue ni pudo ser nunca
debida a su apoyo a EE.UU. en la Guerra de
Irak. De ser esa la causa, tal derrota ya la
habría sufrido el PP en las elecciones de
mayo de 2003 y no fue asi. La derrota del PP
el 14-M es consecuencia de una ilegítima
campaña de acoso y derribo a la verdad que
ha llevado a lo que en otro lugar hemos
llamado “la vindicación de España”.
Como la tesis
del artículo del futuro ministro se apoya en
una premisa errónea, su desarrollo y
conclusiones necesariamente incurren en
constantes incongruencias. Baste como
ejemplo la afirmación Moratinos de que el
nuevo rumbo de los asuntos internacionales
del gobierno socialista consistirá en “el
regreso a la política exterior que España
tenía en 1979”. O sea, que el futuro
ministro articulista quiere llevar a España
a la misma política que en 1979 tanto
criticaron desde el PSOE: la política de
aquel Suárez al que tildaron de ‘árbol caído’
en el Congreso, la política de la España sin
apoyos internacionales para combatir a ETA,
la de los años de nula colaboración francesa
y europea con España en la lucha
antiterrorista… A eso, dice el futuro
ministro articulista, hay que volver. Si
Moratinos apuesta por el retorno a 1979, que
nadie olvide que esos son los años que
desembocaron en la creación socialista de
grupos mercenarios como el GAL. Ese es el
nuevo rumbo de España: la vuelta al
felipismo, a los años ochenta del pelotazo,
el servilismo y la corrupción. A renglón
seguido, Moratinos justifica que tal regreso
a 1979 se debe a que “la política exterior
del Sr. Aznar se basaba más en la retórica
que en la acción efectiva, y que ahora ha
sido rechazada sin ambigüedades por el
pueblo español”. Al margen de que tal
afirmación olvida conscientemente (porque no
interesa decirlo) que al PP lo han votado
casi diez millones de españoles, más del 37
% del total de votantes, lo lamentable es
que también el futuro ministro articulista
olvide que si se trata de hablar de
“acciones efectivas”, ningún otro gobierno
como el del PP ha sido más efectivo en
acciones legales y democráticas para acabar
con el terrorismo. Mírese, si no, el número
de terroristas detenidos y puestos a
disposición de la justicia por el gobierno
de Aznar entre 1996 y 2004. Si se trata de
“acciones efectivas”, el futuro ministro
articulista puede también recordar los
cientos de muertos que se salvaron sólo esta
pasada Nochebuena de 2003 en Chamartín y lo
mismo a mediados de febrero de 2004 gracias
a la infraestructura policial y de seguridad
del gobierno Aznar.
El artículo de
Moratinos prosigue con otras apreciaciones
varias, entre ellas la afirmación de que “el
mundo hoy es menos seguro que hace un año”.
Claro está que en su calidad de antiguo
enviado de Naciones Unidas a Oriente Medio,
el futuro ministro articulista conoce a su
modo la realidad mundial. Por eso olvida que
en Afganistan ya no hay talibanes, que en
Irak ya no gobierna un tirano genocida que
gaseó a millones de seres humanos y permitió
a sus dos hijos cometer las mayores
violaciones de mujeres en todo Irak. Por eso
olvida que en España el terrorismo de ETA
estaba hasta el 14-M casi acorralado y por
eso obvia que fueron los terroristas el 11-S
quienes asesinaron a más de tres millares de
norteamericanos. Cuando el futuro ministro
articulista olvida estas cosas, a uno le
vienen a la cabeza sus saludos y abrazos a
Yaser Arafat, probado terrorista y proveedor
de fondos financieros de terroristas de Al-Fatah,
de Hamas y otros grupos de similar perfil a
los que asesinaron a doscientas personas en
Atocha el 11-M. Y para terminar, en cuanto a
las tropas españolas en Irak, dice Moratinos
que “España cesará las ‘fuerzas de ocupación’
allí el 30 de junio, bien sea porque la ONU,
a petición del gobierno legítimo de Irak,
asuma la autoridad y constituya una nueva
fuerza internacional; o simplemente porque
nuestras tropas regresarán”. Lo que aquí
este futuro ministro articulista llama
“fuerzas de ocupación”, son las fuerzas que
la inmensa mayoría de los iraquíes aprueba
como único medio de protección frente al
terror.
Para los
lectores que a diario nos asomamos al Wall
Street Journal resulta muy significativo que
Moratinos publique su artículo justo una
semana después del que el propio Aznar
publicara otro en este mismo diario con el
título “The truth about March 11th”
(“La verdad sobre el 11 de marzo”). Esa
verdad que presentaba Aznar es la verdad que
quiso borrar la campaña de extorsión y
manipulación de la jornada pre-electoral, la
campaña antidemocrática que ya van
conociendo poco a poco los españoles. Por
eso vale la pena no olvidarla, para no
volver a cometer esos errores y para
entender la incoherencia de las tesis del
que será el nuevo ministro de exteriores del
gobierno de ¿España?. Hablando del exterior,
el nuevo ministro articulista ha de saber
que quienes vivimos de verdad en el
“exterior” de España, quienes compartimos
día a día la realidad de ser y sentirse
“español fuera de España”, quienes amamos a
España por encima de ideologías de partido,
estamos muy agradecidos a la labor
desarrollada por el gobierno de Aznar. Con
todo, a españoles como a mí y como tantos
con los que me encuentro cada día, nos
gustaría ver al futuro ministro de
exteriores haciendo cosas útiles para
nosotros, los españoles en el exterior. Por
ejemplo, el futuro ministro podría mejorar
los servicios de las embajadas y los
consulados, asegurar un trato más cordial y
más personalizado a los españoles residentes
en el extranjero, fomentar más la presencia
de España en las universidades extranjeras,
defender sin partidismos el retorno de los
españoles a su país y a sus centros de
investigación, o bien crear empleos también
para los hijos de los españoles emigrados
que deseen regresar. Bien hará el nuevo
ministro en dejarse de tanto artículo en
inglés traducido y hacer que las tropas
españolas en Irak se queden donde están. Se
lo agradecerán los iraquíes y se lo
agradeceremos los españoles que vivimos en
el extranjero y que, aunque por correo,
también votamos.