Dentro del actual retablo de las
maravillas en el que se ha
convertido la vida política
española, la derecha liberal-conservadora
en Estados Unidos debería ser un
modelo a seguir para el Partido
Popular. La razón de ello no
radica sólo en el actual
desgobierno español y sus
comparsas secesionistas, sino
también en la tibieza de la
derecha política española,
especialmente en Cataluña.
Porque o Rajoy actúa pronto,
realiza los relevos necesarios y
se rodea de ideas y talento o
quizá no haya ya España que
gobernar. La victoria política
para la derecha se alcanza con
el constante debate de las
ideas, sin medias tintas ni
concesiones a los fundamentos
clave del ideario liberal-conservador.
La energía surge del entusiasmo
que generan los líderes
políticos sobre la base de la
ciudadanía soberana.
Reflexionemos en lo que la
derecha en Estados Unidos ha
logrado en las últimas cuatro
décadas al explicar
cuidadosamente al pueblo
estadounidense los beneficios de
votar a su ideario
liberal-conservador. Tras varias
décadas de dominio en la
política norteamericana por
parte del proteccionista Partido
Demócrata –desde Franklin D.
Roosevelt hasta Lyndon B.
Johnson–, la derecha
estadounidense ha ido llevando
al ciudadano esa batalla
ideológica y ha detallado con
sentido común y claridad las
bases de su ideario. En la
desmitificación de la demagogia
antiliberal y anticonservadora,
la derecha fue renaciendo en el
seno del Partido Republicano y
alcanzó su mayor exponente en la
figura de Ronald Reagan.
Comprobamos ahora que ese
ideario ya ha cuajado en el
pueblo norteamericano. De las
últimas diez elecciones
presidenciales, la derecha ha
ganado siete. En 1994, y a pesar
de ser Bill Clinton el
presidente, la derecha obtuvo la
mayoría en las dos cámaras del
Congreso y el Senado. En 2000 y
2004 Bush alcanzó la Casa Blanca
con propuestas y acciones
apoyadas sin ambages en el
liberalismo conservador. A día
de hoy, más de la mitad de los
gobernadores y legisladores
estatales en Estados Unidos se
ubican abiertamente en la
derecha política. Bush ha sido
el único presidente en el último
medio siglo cuya primera
legislatura incluyó ganancias de
escaños en ambas cámaras. Bush
es el presidente con más votos
recibidos en una elección
presidencial en toda la historia
del país.
Tan abrumador éxito en el país
más poderoso y democrático de la
tierra debería ser modelo para
armar una verdadera derecha
política en España: un proyecto
real que no se vea intimidado
por quienes desprestigian y
atacan diariamente al
liberalismo conservador. La
Democracia española es la
historia de una política
condicionada por los caprichos
anticonstitucionales del
independentismo, por unas
izquierdas que repetidamente han
mostrado su lado más corrupto y,
en general, por una derecha
incapaz de hablar claro y poner
sus ideas ante los ojos de los
ciudadanos. Las pocas veces que
lo ha hecho, ha ganado
claramente las elecciones.
La
derecha española, forjada al
ejemplo de los ideales de la
democracia más antigua del
planeta, debe entrar en una
acción política que articule el
futuro de España sobre la base
del apoyo de los españoles y el
respeto a la Constitución. Para
que esas ideas permanezcan y se
expandan hace falta dedicación,
esfuerzo y trabajo, así como
claridad de dirección y
liderazgo. Rajoy necesita una
rápida acción directa y valiente,
muy distinta al letargo que han
venido profesando algunos
miembros de su partido. Por eso
acierta Rajoy cuando –al igual
que se hace diariamente en
Estados Unidos– propone
iniciativas legislativas
apoyadas en firmas de la
ciudadanía.
El
éxito de la derecha en España
pasa por una acción modelada
sobre el paradigma
norteamericano: la defensa de la
seguridad ciudadana, la lucha
contra el terrorismo en todas
sus formas, el respeto y
protección de la libertad
individual, religiosa,
lingüística y económica; la
práctica del verdadero
liberalismo económico, el
recorte fiscal y la limitación
de la burocracia del Gobierno;
el apoyo al individuo y a la
familia; la creación de
verdaderos tribunales que pongan
fin al activismo judicial y que
velen por la Constitución.
El
éxito para la derecha española
está en el estudio del ideario
liberal-conservador
norteamericano, su explicación y
su adaptación a las necesidades
concretas del Reino de España,
siempre sobre el articulado de
la Constitución Española. Sólo
así, sobre unas ideas que
generan hechos reales y progreso
visible para la ciudadanía se
logra el avance real y el apoyo
popular. A la teoría política
deben seguir las movilizaciones
ciudadanas con claros reclamos a
las instituciones democráticas y
al mismo Rey de España sobre la
defensa de la unidad nacional y
la Constitución.
La
España democrática está tocada y
los españoles viven días
difíciles. La historia más
reciente nos demuestra que la
unidad de España no ha venido
nunca servida desde las
izquierdas socialistas y menos
aún de los independentismos. Las
mejores épocas de nuestra
reciente historia, desde Cánovas
a Aznar, han venido siempre del
sano liberalismo conservador de
la derecha política. Es la misma
derecha que en España debe
movilizarse, la misma que repite
triunfos en Estados Unidos, la
misma que han elegido
recientemente alemanes,
portugueses y canadienses. El
modelo está ahí. Sólo falta
adaptarlo, explicarlo y
movilizar al ciudadano.