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Que no nos
engañen
Publicado
en Libertad Digital: 27/05/04
Si
algo ha caracterizado a la
izquierda gobernante en la
España de la democracia es su
idea de que la demagogia
funciona. O sea, su convicción
de que la ciudadanía electora
piensa poco y sabe menos, que es
como decir que es casi idiota.
De la Vega se enfada porque
Ashcroft y los norteamericanos
están convencidos de que el 11-M
alteró los resultados de las
elecciones en España. Zapatero
insiste en lo de que Irak no
tiene nada que ver con el
terrorismo ni con las armas de
destrucción masiva. Y así,
ministro tras ministro, todos
genios y figuras. Solbes corrige
a Borrell, Montilla reta a
Solbes… Y entretanto, el CNI en
Irak acaba desmantelado para
incumplir otra promesa más: la
de que España siga cooperando en
la lucha internacional contra el
terrorismo.
Ni
el presidente ni la
vicepresidenta aciertan. El uno
y la otra niegan la realidad:
las bombas de Atocha sí fueron
detonantes para el cambio del
voto de miles de españoles; Irak
sí estuvo metido hasta el cuello
favoreciendo el terrorismo
internacional. Desde largo,
existen informes que vinculan
sin ningún género de duda al
Irak de Saddam Husein con el
terrorismo internacional, con Al
Qaeda y con la posesión de armas
de destrucción masiva. El
dictador iraquí fue uno de los
mayores terroristas de nuestro
tiempo y el sarín hallado hace
una semana en Irak confirma la
existencia de esas armas que
aunque todavía no se hayan
encontrado en su totalidad,
existieron. Si de lo que se
trata es de mostrar los lazos de
Irak con Al Qaeda, el gobierno
norteamericano tiene desde hace
tiempo esas pruebas. Otra cosa
es que en la España de la
izquierda se silencien o se
oculten.
Los interesados pueden echar una
ojeada al editorial que publica
este jueves el Wall Street
Journal y que confirma,
fuera de toda duda, el enlace
directo entre los cuerpos
militares de Sadam Husein y el
ataque terrorista del 11-S en
Nueva York. Ahí aparece el
nombre de Ahmed Hikmat Shakir,
quien se reunió con miembros de
Al-Qaeda en Kuala Lumpur para
planificar tales ataques. Junto
a este protegido de Sadam Husein
estaban los terroristas Khalid
al Midhar y Nawaz al Hamzi, o
sea, los dos desalmados que
estrellaron el avión de American
Airlines contra el Pentágono.
También asistió a esa reunión
Ramzi bin al Shibh, encargado
del operativo del 11-S, Tawfiz
al Atash, estrecho colaborador
de Osama ben Laden y cerebro del
ataque al barco norteamericano
USS Cole. Los informes
demuestran que Shakir estuvo
también relacionado con los
ataques a las Torres Gemelas ya
en 1993.
Pero hay más. Abu Musab al-Zarqawi,
el degollador del vídeo de
Nicholas Berg, luchó junto a los
talibanes, fue herido y recibió
asistencia médica en el Irak de
Sadam Husein. Recuperado,
entrenó a terroristas de
Al-Qaeda, los del grupo Ansar
al-Islam, en los campos de
entrenamiento criminal en el
norte de Irak. Era ese el mismo
grupo asesino que recibía armas
y dinero del gobierno iraquí de
Sadam Husein, según la confesión
de Abdul Rahman al–Shamari. Este
último sirvió en la Mukhabarat,
la policía secreta de Sadam
Husein, entre 1997 y 2002, y
trabajó para el contacto de Irak
con Al-Qaeda. Hoy está ya
encarcelado. Según el misma
editorial del Wall Street
Journal, las fuerzas de la
coalición han encontrado en
estos días millones de
documentos que una vez
traducidos mostrarán todavía más
lazos del Sadam Husein con
Al-Qaeda y el terrorismo.
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