En Europa, y especialmente
en España, se ha fomentado
la idea entre el público
general de que EEUU es un
país en el que no existe una
verdadera izquierda política.
Se ha inculcado erróneamente
la visión de que los dos
partidos norteamericanos –el
demócrata y el republicano–
se corresponden
respectivamente al mal
llamado "centro" y a la "derecha"
política, o a la "derecha" y
a la "extrema derecha",
citando a los voceros
antiamericanos. Justo esa "extrema
derecha" reinventada ahora
en España por socialistas y
comunistas para debilitar
electoralmente a la derecha
liberal.
Con todo, el acecho de la
izquierda antiliberal en
EEUU no alcanza nunca los
niveles nefastos de Europa y
España. Un partido comunista
(y mucho menos terrorista),
por ejemplo, jamás tendría
espacio en la democracia
norteamericana,
contrariamente a lo que sí
ocurre –según vemos– en lo
que va quedando de España a
inicios de este siglo XXI.
Eso es lo que distancia a
una democracia asentada: la
norteamericana, de otra en
estado secesionista,
embrionario y casi abortivo:
la española.
Pero volvamos a EEUU, donde
basta realizar un
seguimiento cercano de la
vida política –en especial
de los años 70 a esta parte–
para darnos cuenta de la
existencia de una izquierda
demagógica cada vez más
asentada y más falsamente
alejada del sentimiento
popular del ciudadano
norteamericano medio. Es la
misma izquierda que cada día
insiste en demonizar al
Partido Republicano y a
todos cuantos apoyan el
liderazgo de Bush; la misma
izquierda que –amparada por
los elementos más
radicalizados del Partido
Demócrata– demonizaba a
Israel mientras elogiaba a
Arafat, sonreía a Kofi Annan
mientras insultaba a Bush,
aplaudía a Michael Moore
mientras despreciaba a Mel
Gibson. Por eso, y por otras
muchas cosas, han perdido
las dos últimas elecciones
presidenciales. Este libro de Byron York es
un dardo en la diana de la
hipocresía del radicalismo
antiliberal. Lo es porque
explica con detalle la
extraordinaria maquinaria
del agit-prop de la
izquierda norteamericana. Y
porque desenmascara esa
vasta conspiración del
radicalismo antiliberal, al
relatarnos, como indica el
subtítulo, la historia
escondida contra la derecha
liberal por parte de los
operativos radicalizados del
Partido Demócrata.
Por si fuera poco, York
muestra sin complejos el
gusto del entorno
radicalizado de la izquierda
norteamericana por incluirse
dentro de esa misma "vasta
conspiración de la izquierda"
–palabras usadas por sus
propios activistas–, ataque
diseñado contra Bush y
contra los valores de la
derecha liberalconservadora.
Y aunque esto de las
conspiraciones siempre puede
sonar a invento, no se
olvide que fue precisamente
Hillary Clinton –que ahora
pretende pasar por moderada
senadora centrista– la
primera que mencionó eso de
la "vasta conspiración de la
derecha" contra su
fidelísimo esposo, cuando el
asunto de la becaria. Entre los excéntricos
antiliberales de la
izquierda estadounidense
aparecen activistas
multimillonarios como George
Soros, intelectuales como
Noam Chomsky y famosos
ligados al cine y la
televisión como el humorista
Al Franken y el panfletista
director Michael Moore. A su
sombra aparecen también
políticos del Partido
Demócrata como Howard Dean
y, de manera disimulada,
senadores "demócratas" del
pelaje de Robert Byrd, Harry
Reid, Charles Schumer,
Barbara Boxer, Patrick Leahy
o Richard Durbin, junto a
los más conocidos Ted
Kennedy, John Kerry y la
misma Hillary Clinton, la
casi segura futura candidata
presidencial del Partido
Demócrata para 2008.
En este libro no se
escatiman esfuerzos para
exponer toda la maquinaria
propagandística de estos
grupos e individuos. En su
condición de periodista de
investigación y corresponsal
en la Casa Blanca de la
prestigiosa publicación
National Review,
York prueba el rencor
acumulado por estos
activistas de la izquierda,
empeñados en echar a patadas
a Bush de la Presidencia y
al Partido Republicano de la
mayoría del Senado y el
Congreso. York da cuenta, con una
detallada documentación, de
los esfuerzos de la
izquierda para alcanzar sus
objetivos antes, durante y
después de la campaña
electoral de 2004. Ahí están
las inmensas cantidades de
dinero vertidas por
millonarios como Soros, el
cambalache preelectoral a
favor de John Kerry por
parte de la mayoría de los
medios de comunicación –como
ejemplifican los casos
televisivos de Dan Rather o
Chris Matthews– y otras
organizaciones sectariamente
radicalizadas y vertebradas
en el odio a la derecha,
como Move On y America
Coming Together.
Este libro muestra cómo se
trata de grupos de
activistas perfectamente
organizados y enmarcados en
la constante oposición a
todos los valores liberales,
desde el falso pacifismo que
pone trabas a la lucha
contra el terrorismo (les
sonará el "no" permanente a
la guerra, desde Afganistán
a Irak, en el intento de
hacer otro Vietnam) hasta
todo cuanto permita
desautorizar la política de
Bush y crear un ambiente de
acoso, confrontación y
derribo encaminado
únicamente a desacreditar
cualquier iniciativa
presidencial, tanto en la
confirmación de personas
concretas en los nuevos
cargos judiciales y
legislativos como en la
necesaria reforma del
sistema de la Seguridad
Social.
Lo más grave es que la
conspiración de la izquierda
norteamericana pasa también
por las universidades, a
través de los falseados
conceptos del relativismo
multicultural y la
diversidad y del culto en
las aulas a personajes
nefastos que se pasean dando
charlas millonarias por las
facultades denigrando el
pensamiento conservador y a
la derecha liberal, como
Michael Moore, a quien este
libro desenmascara, al hilo
de sus manipulados
documentales.
Esa conspiración real y
visible permite que esas
mismas universidades usen la
mordaza y el insulto contra
los verdaderos defensores de
la libertad, como Bill
Kristol o David Horowitz,
recientemente atacados
cuando impartían
conferencias, como ya hemos
comentado en
España Liberal.
La vasta
conspiración
interesa, sobre todo, porque,
más allá de las preferencias
ideológicas de su autor,
constata detallada y
objetivamente una serie de
datos que confirman la
amenaza que supone la
radicalización de la
izquierda norteamericana y
su capacidad para
infiltrarse en órganos como
el New York Times, en
la gran mayoría de cadenas
de radio y televisión –incluidas
las de habla hispana–, en
fundaciones como la Pew, la
Robert Wood Johnson, y hasta
la Ford Foundation o la
Brookings.
A pesar de los insultos
contra los "neoconservadores",
y pese a que la derecha
liberal norteamericana se ha
preocupado de tener amplia
voz en la sociedad y en los
medios de comunicación –caso
muy distinto al de España,
lamentablemente–, la
realidad es que –según se
detalla en este libro– nunca
como hasta ahora EEUU había
visto en acción la inmensa
maquinaria propagandística
de la izquierda antiliberal.
York nos previene de la
necesidad de no tomarla a
broma y de actuar en defensa
de los verdaderos principios
del ideario liberal.
York concluye demostrando
que, a pesar del fracaso de
la izquierda para ganar las
elecciones del pasado
noviembre, su constancia
apunta ya a las de 2008,
pasando antes por los
comicios para renovar las
Cámaras en 2006, en un
asalto continuado y sin
respiro que pretende acabar
con los repetidos triunfos
de la derecha y del Partido
Republicano. Tal asalto se apoya en el
gran apoyo económico que esa
izquierda radical y
rencorosa recibe de
millonarios sin escrúpulos
como Soros, el mismo,
precisamente, que es objeto
de culto y veneración en
España por parte del Grupo
Prisa. Vayan atando cabos.
Byron York,
The vast left wing conspiracy,
New York, Crown Forum, 2005, 288
páginas.