La
creciente manipulación que sobre
los hechos en torno a Irak viene
realizando sistemáticamente la
izquierda antiamericana tiene su
último ejemplo en las
manipuladas informaciones que se
han dado en torno al informe de
la Comisión Nacional sobre los
Ataques Terroristas en Estados
Unidos, o sea, la Comisión del
11-S. A través de unas agencias
de información cada vez más
sectarias y dirigidas contra
Bush y su gobierno (Associated
Press, Reuters…), la práctica
totalidad de los medios de
comunicación mundial –y también
españoles- insistían en que
dicha Comisión había descartado
la relación de Bin Laden con
Sadam Husein. La editorial de
El País “No fue Sadam”
ejemplifica esa manipulación
porque, además, olvida que tal
Comisión tiene como objeto
aclarar las circunstancias en
torno al 11-S y hacer
recomendaciones para proteger a
EE.UU. de futuros ataques. Nada
más y nada menos.
Pero
al rebujo de la desinformación,
han comparecido ya a toda prisa
los socialistas Blanco y López
Aguilar para exigirle al PP que
pida perdón. Como dudamos que ni
vocero ni diputado hayan leído
en su integridad el informe
completo de esa Comisión, aquí
va el enlace al texto completo
de tal
informe. Se trata de un
documento de doce páginas
Staff Statement No. 15,
“Visión del enemigo”, que se
centra en la organización,
historia y evolución de
Al-Qaeda. Al particular de las
conexiones Irak – Al-Qaeda se le
dedican sólo unas pocas líneas.
Por eso, hasta el mismo portavoz
de la Comisión, Jonathan Stull,
ha indicado que “el texto no
cierra el libro de las
conexiones entre Irak y
Al-Qaeda”. Me permito
traducirles textualmente a los
intrépidos compañeros Blanco y
López Aguilar lo que dicen esos
párrafos y les adelanto ya que
la Comisión sí confirma los
lazos entre el Irak de Sadam y
el terrorismo de Bin Laden y
Al-Qaeda.
Con Al-Qaeda como
su fundación, Bin Laden intentó
construir un ejército islámico
más amplio que también incluía
grupos terroristas de Egipto,
Libia, Argelia, Arabia Saudita y
Omán, Tunez, Jordania, Irak,
Líbano, Marruecos, Somalia y
Eritrea. No todos los grupos de
estos estados estuvieron de
acuerdo en unirse, pero al menos
uno de cada estado sí lo hizo.
(p.3).
Es
decir, que la Comisión reconoce
que en el Irak de Sadam Husein
hubo al menos un grupo
terrrorista que formó parte de
Al-Qaeda. Y sigue.
Bin Laden también
exploró la posible cooperación
con Irak durante su época en
Sudán, a pesar de su oposición
al régimen secular de Husein.
Bin Laden había apoyado en el
pasado a islamistas anti-sadamistas
en el Kurdistán iraquí. Los
sudaneses, para proteger sus
propios lazos con Irak,
persuadieron a Bin Laden para
que cesara su apoyo y preparase
contactos entre Irak y Al-
Qaeda. Un alto oficial de la
inteligencia iraquí hizo tres
visitas a Sudán, reuniéndose
finalmente con Bin Laden en
1994. Se dice que Bin Laden
pidió espacio para establecer
campos de entrenamiento, así
como ayuda para obtener armas,
pero Irak aparentemente nunca
respondió
(p.5).
O
sea, que la comisión indica que
sí hubo contactos entre Bin
Laden e Irak. El silencio de
Sadam Husein es sólo aparente
pero nunca definitivo ni
concluyente.
Ha habido
informes que indican que hubo
contactos entre Irak y Al-Qaeda
una vez que Bin Laden había
vuelto a Afganistán, pero no
parece que resultaran en una
relación de colaboración. Dos
asociados de Bin Laden han
negado inexorablemente que esos
lazos existieran entre Al-Qaeda
e Irak. Nosotros no tenemos
evidencia creíble de que Irak y
Al-Qaeda cooperaran en los
ataques contra Estados Unidos.
(p. 5).
De
nuevo, la Comisión dice “no
parece”, pero no lo niega
absolutamente. Por tanto, se
afirma que Irak y Al-Qaeda
cooperaron, aunque no hay
evidencias de que así fuera
respecto al 11-S. Vale recordar,
y esto es lo realmente
importante, que ni Bush, ni
Cheney, ni Blair, ni Aznar
relacionaron jamás a Irak con la
masacre del 11-S. Las
hemerotecas no mienten y
Libertad Digital ya ha dado
cuenta de ello.
Aun así, resulta chocante que la
Comisión valore el testimonio de
dos terroristas colaboradores de
Bin Laden por encima de los
datos que de manera categórica y
detallada planteó Stephen Hayes,
el periodista del Weekly
Standard, en su libro sobre
las conexiones de Al-Qaeda y
Sadam Husein. En cualquier caso,
el objetivo de la manipulación
de la verdad es desacreditar a
la administración Bush y
presentar al gobierno de Estados
Unidos como el origen de todos
los males del mundo.
A
estas falsedades se agarra la
izquierda antiamericana y el
socialismo español de manipulación
mediática. Nada de lo que dice este
informe de la Comisión del 11-S
contradice lo afirmado por el
gabinete Bush y por el gobierno de
Aznar. Poco de lo que las agencias
cuentan tiene que ver con lo que la
Comisión ha dicho, siempre
provisionalmente, a la espera del
informe definitivo. La partidista
reacción del PSOE a este informe es
sólo un adelanto del sectarismo y la
farsa que poblará todo cuanto rodee
también a la Comisión del 11-M: esa
es la que más interesa ahora a los
españoles y sobre la que no caben
medias tintas ni mentiras, aunque
sea sólo por respeto a los muertos.
Estén atentos.