|
 
Obama vende a su
abuela blanca
Publicado en
Libertad Digital: 19/03/08
Tras
varios días de controversia en los
medios de comunicación norteamericanos
sobre el caso del pastor racista y el
rebaño progre aquí mismo relatado,
Barack Obama se vio ayer martes obligado
a dar un solemne –aunque lamentable-
discurso público. Se trataba de evitar
el descalabro de su carrera presidencial.
La tibieza de su reacción inicial al
racismo de su querido pastor
eclesiástico y su denuncia a medias del
racismo negro y antiamericano de su guía
espiritual, el Reverendo Wright, le
están pasando ya factura en las
encuestas electorales. El discurso de
Obama, hipócritamente titulado “A More
Perfect Union” –en referencia a unir a
los Estados Unidos- no partió de un
sentimiento sincero sobre el tema
racial, sino de una utilización de éste
con tenebrosos fines políticos.
Pero es
que, además, el discurso sólo puede
entenderse como hipócritamente
manipulador y hasta ridículo. En una
situación de necesaria sinceridad ante
el público norteamericano, Obama volvió
a leer ayer –como siempre - de un
teleprómpter, línea a línea, palabra
a palabra. Una lectura detenida del
discurso que hemos visto y leído
íntegramente (que se halla en la web de
Obama y cuyo enlace no damos porque no
queremos darle propaganda a tan
siniestro personaje), prueba que su
demagogia no va a ayudarle en su
candidatura. No podría ser de otro modo
cuando dicho discurso resulta ser un
intento fallido de justificar lo
injustificable y de hacer que el pueblo
norteamericano se vea como pueblo
racista y culpable. Para ello, Obama
echó mano hasta de su abuela –la blanca-
para acusarla de racista y sacarle los
trapos sucios. O sea, que Obama se
acuerda de lo dicho y hecho por su
abuela hace décadas, pero no de los
insultos de su amado Reverendo de hace
sólo unos meses. Y todo, claro, por
ganar la nominación.
Quien más necesita de un discurso sobre
la importancia de no inmiscuir la raza
en la campaña es el propio Obama, sus asesores
y su pastor descarriado. Porque en su
retórica, Obama apareció dando lecciones
a los norteamericanos y se presentó como
el político encargado de una suerte de
panacea mágica, a modo de raza cósmica y
mesiánica encarnada en su misma carne y
candidatura. Y es que Obama está
intentando sacar partido del discurso de
la victimización, tan propio entre la
progresía y entre los líderes de la
comunidad negra, a lo Jackson y a lo
Sharpton. No hace falta ser un lince
para entender que la filiación del
circo-barraca Obama a esa congregación y
a ese pastor se debieron en su día
fundamentalmente a su necesidad de ser
aceptado en la comunidad del sur
de Chicago como negro, vía y
puente para alcanzar un puesto político
estatal –como ocurrió- y saltar de ahí
al Senado norteamericano y luego ya a la
presidencia, tal y como ahora está
haciendo el mágico senador.
Su error,
sin embargo, ha sido intimidar también a
los medios de comunicación (enamorados,
de hecho, con él) y acusarles de
racistas por incluir vídeos cortos e
imágenes del pastorcillo Wright, vídeos
–sépase, además- vendidos por la propia
Trinity United Church of Christ
de Obama. La realidad es que si Obama no
sabía del racismo de su Reverendo es que
Obama es un ingenuo de tomo y lomo que
no está preparado ni de lejos para ser
presidente de EEUU. Y si lo sabía, como
parece, miente como un bellaco. Según ha
apuntado con acierto Thomas
Lifson en el siempre recomendable
American Thinker, el juego de
Obama es parte de una táctica preparada
y bien asumida para lidiar con los
votantes blancos y jugar la baza étnica.
En casa de los “Billary” andarán felices
porque entre la propia ineptitud de
Obama y las primarias que se vienen en
estas semanas, la cosa se pone
interesante. El problema es que Obama
tiene muy cerca la nominación, con el
consiguiente caos en la Convención
Demócrata. Entretanto, McCain sigue
callado y se le ve presidencial por Irak. Hace
muy bien porque él es el gran
beneficiado de todo esto.
|







|