Como ya ha
informado LD, este domingo, la
cadena de televisión norteamericana Fox News
–la de mayor audiencia en EE UU– ha incluido
en su programa estrella del fin de semana,
“Fox News Sunday”, una entrevista a José
María Aznar. De la mano del reconocido y
célebre periodista Chris Wallace, programa y
entrevista muestran la transparencia, la
honradez y las preocupaciones del hombre que
ha dirigido el gobierno de España en los
últimos ocho años. La entrevista, de quince
minutos de duración, tuvo lugar en el
Palacio de la Moncloa a inicios de esta
pasada semana y ha sido retransmitida en
exclusiva en la cadena Fox News y sus
afiliadas locales.
Sentados
frente a frente, con una fotografía del Rey
de España entre ellos, Wallace va planteando
preguntas que Aznar responde con claridad.
Sobre el regreso de las tropas españolas de
Irak que propone el nuevo gobierno
socialista, Aznar muestra su total
desacuerdo porque tal retorno supone ceder
al terrorismo y porque el único mensaje que
cabe mandar a los terroristas es que serán
derrotados. Para Aznar, ante el terrorismo
no hay posibles posiciones de neutralidad
porque o se está con el terror o se esta
contra él. A la pregunta de Wallace sobre
las implicaciones políticas y electorales de
la masacre terrorista en Madrid el 11-M,
Aznar reconoce que tan horrendo atentado
condicionó sin duda el voto de los españoles,
quienes reaccionaron emocionalmente a la
situación. Lo que ahora sabemos con claridad
–matiza Aznar– es que el ataque del 11-M se
preparó en noviembre de 2002, antes –por
tanto– de la Guerra de Irak. En suma,
concluye Aznar, la matanza del 11-M no pudo
ser nunca consecuencia directa de la Guerra
de Irak, sino de la voluntad de quebrar la
libertad de las naciones democráticas y
civilizadas.
Según Aznar,
los resultados del 14-M significaron un
triunfo para los terroristas al haber
logrado asustar a los ciudadanos y
condicionar su voto. El hecho mismo de
lograr que su partido gobernante no venciera
las elecciones supuso para los terroristas
acabar en España con un gobierno totalmente
comprometido en la lucha contra el
terrorismo internacional. En este punto,
Aznar subraya su reciente advertencia tanto
a George W. Bush como a Tony Blair de la
posibilidad de que otro atentado terrorista
similar al 11-M pueda ocurrir en sus
respectivos países para condicionar los
resultados de las elecciones. Ante la
pregunta de Wallace sobre las dudas creadas
en torno a la honestidad de su gobierno al
dar la información sobre la autoría en las
horas siguientes al atentado, Aznar
corrobora que tal campaña de desprestigio de
la honradez de su gobierno en dicha
investigación fue una infamia. Sobre su
decisión de apoyar a Bush y Blair en la
Guerra de Irak, Aznar confiesa que fue la
mejor al basarse en la convicción de que era
lo mejor para España en la lucha contra el
terrorismo y a favor de la libertad. Para
concluir, y en cuanto al escaso apoyo de los
ciudadanos españoles a tal guerra, Aznar le
recuerda a Wallace el limitado apoyo que en
sus inicios concedió el pueblo inglés a
Winston Churchill para luchar contra Adolf
Hitler.
Ha sido una
entrevista excepcional a un hombre único y
también irrepetible en la historia de España.
Entrevista excepcional porque Wallace y Fox
News no son Urdaci ni TVE. Excepcional
porque Aznar ya no habla como presidente
sino como ciudadano que conoce la situación
y nos previene ante los peligros de un
futuro incierto y peligroso. Hombre único
porque Aznar no es ni Suárez, ni Calvo
Sotelo, ni González. Aznar es para la
democracia española mucho más que todos
ellos, según muestran sus resultados tras
ocho años de ejemplar gestión. Con todos los
reparos que se quieran poner, ahí están los
números y las cifras, ahí los logros y los
resultados. Y a quienes siguen negando a
Aznar, que comparen esos números con los que
en 1996 heredó el mismo Aznar de los
anteriores gobiernos, en especial con los
que le dejó el socialismo. Al hacerlo,
sobran las palabras y los elogios.
Pero a la vez,
al presenciar esta entrevista, estamos
también ante una Aznar de rostro triste y
decepcionado. Es la tristeza del que conoce
bien lo que fue una orquestada manipulación
contra la libertad y contra su gobierno a
través de unos medios de comunicación que él,
a sus solas, sabe que gestionó mal. Es la
tristeza ante la conciencia segura de que el
14-M fue una vindicación de muchos españoles
ante el terrorismo. Es la tristeza ante el
feroz linchamiento de un proyecto de ocho
años de libertad para España. Es la tristeza
de un Aznar que contempla ahora un gobierno
socialista en el poder pactando con quienes
sin respeto a la Constitución hablan de
independencia y secesión. Es, en fin, la
tristeza que se aumentará hoy con la
decisión de Zapatero de no esperar al 30 de
junio y retirar inmediatamente las tropas
españolas de Irak.