|
 
El pastor racista
y el rebaño progre
Publicado en
Libertad Digital: 16/03/08
Imagínense el
caso hipotético de un político
norteamericano del Partido Republicano,
aspirante a ser candidato a la presidencia
de EEUU y que afirmara su pertenencia en los
últimos casi veinte años a una Iglesia o
congregación cristiana autodefinida abierta
y exclusivamente como “blanca” y
enraizada en la “experiencia y la tradición
religiosa blanca”: una congregación
compuesta por personas blancas de
raíz anglosajona y europea y
autodefinida como ligada con la tierra
nativa anglo-europea vista como
tierra madre y cuna de la civilización.
Imaginen también que esa misma congregación
del tal candidato Republicano se apoyara en
un enfoque centrado en la expresión cultural
blanca para sus servicios de culto,
con reverendos ocupados en la comunidad
blanca de raíz anglosajona y con un
compromiso invariable de sus líderes para
promover la educación histórica de los
blancos de origen anglo-europeo
llegados a EEUU. A nadie extrañaría que la
carrera de ese político Republicano estaría finiquitada
en sólo unas horas por la condición racista
de su filiación congregacional. No habría
espacio en los medios de comunicación de
aquí y del mundo entero para calificar a
dicho político Republicano de fanático o
racista, con especial y redundante mención a
su ideología de "derecha" norteamericana.
Imaginemos,
además, que el reverendo jefe de dicha
congregación fuera el guía espiritual de
dicho político, el mismo reverendo que
bautizó a sus dos hijas y fue el artífice
del título del último libro de dicho
candidato. Además, de eso, imaginemos que
acabaran de hacerse públicas unas
grabaciones de los sermones racistas del tal
guía espiritual y reverendo, en los que éste
afirmara la superioridad blanca y la
inferioridad negra, además de justificar y
aun aplaudir el terrorismo contra EEUU. Por
si esto fuera poco, imaginemos también que
el candidato hubiera donado varios miles de
dólares a esa congregación y que ahora, a la
luz, de esas cintas, simplemente quisiera
disimular alegando que se trataba sólo de un
pastor a punto de jubilarse y quitando
importancia a las sospechas que genera dicha
congregación y su reverendo. Resulta difícil
imaginar que al tal e hipotético político
Republicano no le llamaran de racista para
arriba y que no le obligaran a abandonar
inmediatamente su carrera hacia la Casa
Blanca.
Pasemos ahora
de la hipótesis a la realidad y hagan la
cuenta de hechos tan verídicos como
comprobables en estos días en EEUU: el
hipotético político no es Republicano, sino
que es un Demócrata y se llama Barack Obama;
la congregación es la Trinity United Church
de Chicago; el título del libro es "The
Audacity of Hope" tomado de una frase del
guía espiritual. Cambien todas las
referencias arriba expuestas a blancos,
anglos o a Europa y
sustitúyanlas por negros,
africanos o Africa, según puede
verse en los
principios que inspiran a la Trinity United
Church a la que Barack Obama pertenece.
Hagan cuentas también de que el pastor,
íntimo amigo y guía espiritual de dicho
político –Obama- es en realidad
Jeremiah A. Wright , Jr. con permanentes
sermones politizados y racistas.
La gran diferencia entre la hipótesis y la
realidad es que Barack Obama sigue adelante
en su campaña y los medios de comunicación
en su mayoría disculpan al senador diciendo
que éste ha “denunciado” a su pastor. Nada
más lejos de la realidad. Obama escurre el
bulto sobre algo que ya sabía desde hace
mucho tiempo. Mira para otro lado, como se
vio ayer en sus ridículas declaraciones a
varios medios. Obama no es el pastor, pero
lo ha apoyado y hasta lo ha tenido como
asesor de su campaña. Se trata, otra vez, de
la farsa de lo políticamente correcto donde
el rebaño de la progresía secular en EEUU
mira para otro lado y hasta disculpa al
pastor racista y al candidato progre que no
hace ascos a las miserables declaraciones de
su guía espiritual. Jaime
Bayly ha explicado muy bien la farsa de
Obama y del racista reverendo. No se puede
perder esto de vista para entender la
manipulación que en torno a la cuestión
racial sale siempre –para mal o para peor-
del Partido Demócrata. Este es el doble
rasero en una campaña donde cada vez se van
cayendo más las caretas.
|







|