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Bobama y los
amargados pueblerinos de Pennsylvania
Publicado en
Libertad Digital: 14/04/08
Es seña de
las izquierdas progresistas –no sólo en
Europa, sino también en Estados Unidos-
pensar que el ciudadano medio necesita a
toda costa del gran papá Gobierno para
sobrevivir. Barack (B)obama, calificado
como el “most liberal Senator” en
Washington (o sea el más giliprogre), no
podía pensar distinto. Tarde o temprano,
ya se sabía, Bobama tenía que mostrar su
verdadera cara: la del perfecto idiota
norteamericano, para seguir con la saga
ya en el lado Demócrata. Nada mejor para
ello que hacerlo en San Francisco, cuna
de la progresía nómada con permiso y
duelo del pobre de Asís. Para ello, este
orbásmico Bobama –sacando sus años
universitarios de Ivy League- dijo en un
acto para recaudar fondos para su
campaña que ciertos ciudadanos –en
concreto los pueblerinos de
Pennsylvania- eran unos amargados
apegados a las armas, a la religión o la
antipatía. Según Bobama, todo eso genera
en esos frustrados y amargados
pueblerinos sentimientos contra los que
no son como ellos, la inmigración o el
libre comercio.
A Bobama,
que quiso ejercer de filósofo meapilas o
de alquímico maestro con esas palabras,
le han llovido ya tortas en la prensa… y
eso que van con él… Al salir a la luz la
cinta con las sandeces pronunciadas por
el intrépido senador, éste ha querido
arreglar las cosas matizando, aclarando
y considerando… como siempre. Pero la
cosa ya no cuela. A una semana de las
primarias en Pennsylvania, la Clinton -necesitada
de más errores de Bobama para poder
ganar en algún sitio- tardó sólo unas
horas en poner a caldo a su colega
senador y afirmó que Pennsylvania no
necesitaba un presidente que mirara a
sus ciudadanos por encima del hombro.
Según la Clinton, los votantes buscan a
alguien que les apoye y luche con ellos,
que trabaje duro por su futuro, su
empleo y sus familias. No le falta razón
a la Clinton, aunque oportunismo…
tampoco, sobre todo tras ver los
vericuetos de sus impuestos... En el
bando republicano, un asesor de McCain –ya
que éste parece estar de ejercicios
espirituales- replicó que las
declaraciones de Bobama eran reveladoras
del elitismo y la condescendencia de
éste con la clase trabajadora
norteamericana y probaban su falta de
sintonía con el ciudadano medio.
El
episodio, en fin, es paradigmático para
mostrar la verdadera idea que estos
giliprogres Demócratas tienen de la
ciudadanía. Hasta hacia bien poco los
medios le habían dado a Bobama casi un
cheque en blanco para decir lo que
quisiera y como quisiera. Le habían
estado pasando todo y sonriendo a
cualquier cosa: a lo tonto y a lo más
tonto, a lo racista y a lo vulgar. Lo
hacían porque este figurón de la
progresía había sabido montar en pocos
meses toda una leyenda personal de negro
sufriente, de pobre y de víctima
mesiánica que venía ahora a solucionar
el mundo con su audacia de la esperanza…
Conforme han pasado los meses, hemos
asistido a la realidad de que Bobama ni
es negro, ni es pobre, ni es víctima de
nada… La víctima es el pueblo americano,
como esos “pueblerinos” de Pennsylvania,
insultados por un oportunista sin logro
político alguno que se cree ya estar
sentado en la Casa Blanca.
Con todo, en el avispero
de la idiotez en que se sume la
progresía norteamericana defecada por el
Partido Demócrata, a Bobama se le quiere
perdonar todo. Por eso, a la vista de
tanta metedura de pata, a pesar de tanta
bobada de Bobama, a pesar de tanto
pastor racista escondido y tanto mafioso
de Chicago, por si parecería abrirse la
remota posibilidad de que le mosca
cojonera de la Clinton resucitara y
tuviera opciones… los patriarcas de la
culpa blanca, del apaciguamiento y del
calentamiento global –o sea, Jimmy
Carter y Al Gore- están ya punto de
salir esta semana al rescate de Bobama.
Como acaba de informar un fiable
diario escocés, el ex-presidente que
nos trajo a los ayatolás y el clérigo
preñado de dióxido de carbono están ya
preparando el tiro de gracia final
contra la Hillary. Y otra vez, el mudo
McCain ve cómo la última encuesta apunta
que
ha descontado los 10
puntos de ventaja que le llevaba el
negro mágico Bobama en un hipotético
enfrentamiento electoral entre ambos por
la presidencia.
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