|
 
Textos
escondidos de Pablo Neruda
Publicado en
Libertad Digital: 14/04/05
En
esta misma
columna expuse hace unas
semanas el odio de Pablo Neruda
a todos los españoles que no
lucharon en el bando republicano,
incluidos poetas tan honrados
como Dámaso Alonso o Gerardo
Diego, a quienes mentó la madre
por ser "cómplices franquistas".
También detallé los elogios de
Neruda a Lenin, su silencio ante
el Gulag soviético, su afición
por Stalin y su adulación en
poemas como 'Canto a
Stalingrado' (1942) o 'Nuevo
canto de amor a Stalingrado'
(1943). Gracias a estos y otros
versos de ardiente defensa del
estalinismo obtuvo el llamado "Premio
Stalin de la Paz", en 1953.
También influyó su elogio, como
senador comunista en Chile, a
otro asesino estalinista:
Kalinin.
A
todo eso cabe añadir algunas
cosas. Así, este mito de la
izquierda representó como
diplomático en Asia al gobierno
dictatorial del conservador
Carlos Ibáñez entre 1927 y 1931,
para después servir en Argentina
y España a Arturo Alessandri,
otro líder populista muy lejano
ideológicamente de él. Años
después expresó su apoyo a Mao
Tse Tung, y aun brindó con éste
y con su silencio ante los
crímenes en China. Y no
entraremos en el más que
cuestionable trato que dio a
algunas de las mujeres que
ocuparon su vida, como Delia del
Carril.
Lean las memorias póstumas de
Neruda –Confieso que he
vivido o Para nacer he
nacido–: comprobarán su
auténtico pelaje humano y su
culto a tiranos y personalidades
nefastas, aunque el poeta
hábilmente quiera justificar
todas sus posiciones y oculte
algunas otras. Lean, si no están
convencidos, su admiración y
defensa de la dictadura de Fidel
Castro, raíz de su libro
Canción de gesta (1960), o
valoren por sí mismos su
vergonzosa actitud ante el
lamentable episodio orquestado
por Castro contra el poeta
Heberto Padilla.
Pueden también leer –por si, con
todo lo anterior, no les es
suficiente– el sectario panfleto
poético que tituló 'Incitación
al Nixonicidio y alabanza de la
revolución chilena' (1973).
Ya sabemos de su ciego apoyo al
marxismo de Salvador Allende,
justo el mismo protomártir de la
izquierda que en tres años llevó
Chile al absoluto desastre, como
ya mostró José Ignacio del
Castillo al estudiar
los objetivos, las ideas y
la
práctica del trienio
allendista.
El
lector interesado en todo esto
podrá y sabrá acudir a la obra
del poeta y encontrar en ella al
auténtico Neruda, tan alejado de
la imagen de defensor de la
libertad. El chileno sigue
siendo visto con nostalgia por
la izquierda internacional, que
continúa elogiando su
antinorteamericanismo. Pero lo
peor es que hasta la crítica
literaria –supuestamente honesta
y objetiva– insiste, a estas
alturas, en esconder algunos de
los textos más reveladores de
ese Neruda errado.
Afortunadamente, un crítico
literario del talento y del
valor de Enrico Mario Santí se
ha tomado el tiempo y el
esfuerzo de revisar y comparar
la nueva y más amplia edición,
en cinco volúmenes, de las Obras completas de Neruda (publicadas
en España entre 1999 y 2002, a
cargo de Hernán Loyola), así
como la reciente biografía del
poeta Las furias y las penas:
Pablo Neruda y su tiempo (publicada
en dos tomos en 2003 por David
Schidlowsky).
La
sorpresa salta cuando Santí
observa, en su artículo 'Rostro
y rastro de Pablo Neruda' (Estudios
Públicos, núm. 94, otoño de
2004), que ni dicha biografía ni
dicha edición son verdaderamente
completas. Así, la biografía
menciona más de 200 textos
escritos por Neruda que luego no
aparecen ni por asomo en las
supuestas obras completas. ¿A
qué se debe la ocultación de
esos textos de Neruda? Enrico
Mario Santí muestra cómo tal
exclusión no se debe al extravío
de tales materiales, pues se
publicaron en periódicos y
revistas muy conocidos. Se debe
a la voluntad de la crítica de
izquierdas de esconder esos
textos, en los que sólo se
demuestra el envejecido
sectarismo del poerta. Así,
deducimos que la verdadera
biografía de Neruda no se ha
escrito, y lo que queda por
hacer sonroja.
Se
encuentra escondido y silenciado,
por ejemplo, el texto de Neruda
publicado el 27 de noviembre de
1944 en el diario oficial
comunista El Siglo con el
título 'Saludo a Batista.
Palabras de Pablo Neruda en la
Universidad de Chile'. Como
lo leen: Neruda, saludando en
nombre del comunismo a Fulgencio
Batista, el dictador cubano al
que otro tirano –Fidel Castro–
expulsaría quince años después,
con la aprobación y el saludo
del propio Neruda, según se ve
en el abrazo del chileno a
Castro relatado en el capítulo 'Fidel
Castro' de Confieso que
he vivido.
En
su 'Saludo a Batista'
Neruda afirma: "Otra hora ha
llegado al mundo, la hora del
pueblo, la hora de los hombres
del pueblo, la hora en que
Batista se confunde con los
héroes populares de nuestra
época, Yeremenko, Shukov,
Cherniakovsky y Malinovsky, que
hoy golpea y deshace las puertas
de Alemania, los guerrilleros de
España y de China, Tito y la
Pasionaria. A Batista, en esta
hora que también, por desgracia,
se ha caracterizado por incubar
traidores y cobardes, lo ponemos
en el marco de los americanos
totales". Y
sigue: "Batista, como hombre del
pueblo, ha comprendido mejor que
muchos demagogos el papel de los
intelectuales, y honra a toda
América (…) Los chilenos damos
hoy la mano a Fulgencio Batista…
Saludamos en él al continuador y
restaurador de una democracia
hermana". Y así todo, más
saludos de Neruda, hasta definir
a Batista como libertador, uno
de los grandes "que han ayudado
a que su fulgor nos ilumine en
el camino de la libertad y de la
grandeza de América".
No
cabe aquí alegar una falta de
visión histórica, sino la
realidad de un Neruda que se
movió siempre por intereses
políticos y personalismos; un
Neruda que se alió con quien
hiciera falta y utilizó como
chivo expiatorio a quien fuera
necesario para venderse al mejor
postor y alcanzar su fama. No
le falta razón a Santí cuando
califica como deshonesta esta
ocultación de textos de Neruda,
un intento de la crítica
literaria marxista y socialista
por limar las aristas de la
silueta política y literaria del
poeta.
Insistiré en que nada de esto
desmerece el valor literario y
artístico de la mayor parte de
la obra de Neruda, pero sí
muestra la creación de otro mito
socialista más, otro mito
falsificado éticamente y del que
es necesario que el público
general pueda leer todo cuanto
escribió y publicó. Son
precisamente textos de Neruda
como éste a favor de Batista y
otros muchos escondidos los que
muestran la incoherencia
política y ética de Neruda.
Entre esos textos escondidos y
excluidos de sus obras completas
por intereses de la crítica
literaria de izquierdas andan
otros cuyos títulos son ya harto
significativos: 'Los
comunistas queremos una familia'
(El Siglo, 9 de
septiembre de 1945), 'No
dejaré jamás de ser comunista'
(El Siglo, 16 de junio de
1958), 'Cuba nos enseñó que
no se acaba el mundo si se rompe
con el imperialismo' (El
Siglo, 11 de enero de 1961)…
y así hasta más de doscientos.
Entenderán ahora la importancia
de escribir sobre estos mitos
socialistas, la necesidad de
acabar con la falsa propaganda
generada en torno a muchos de
estos poetas del fallido
comunismo. Por eso es tan
ridículo que, por escribir esto,
luego nos acusen de ser los
sectarios, los malos, los
fascistas, los casposos (y otros
insultos de preferible omisión).
Estamos y estaremos contra la falsa
manipulación de los libros y la
literatura, contra los mitos
socialistas, tan alejados de la
verdadera libertad, la igualdad de
oportunidades y la justicia. Neruda
fue un buen poeta, sobre todo en sus
primeros libros, pero un autor
mediocre cuando sustituyó los versos
por los panfletos políticos: los que
ya conocemos y los que nos esconden.
|







 |