La rueda de
prensa que desde el ala Este de la Casa
Blanca ha dado la noche del 13 de abril
George W. Bush a los periodistas ha durado
algo más de una hora y se ha centrado en la
política exterior norteamericana y, en
particular, en la actual situación de Irak.
La conferencia de prensa, retransmitida en
directo por las grandes cadenas de
televisión norteamericanas, responde a la
creciente inestabilidad en Irak. Ante las
cámaras, con un centenar de periodistas y a
la hora punta de audiencia, Bush ha
asegurado al pueblo norteamericano y, de
paso, al mundo entero su absoluto compromiso
por seguir adelante en la guerra planetaria
contra el terrorismo de la que, como él
mismo ha dicho, Irak es sólo una de las
batallas. Desde la captura de Saddam Hussein
el pasado diciembre, esta rueda de prensa
constituye una de las mejores noticias de la
posguerra iraquí. Y esto es así porque Bush
ha demostrado a las claras tener un plan,
una estrategia y unos objetivos que, a pesar
de las dificultades, supondrán el
desmantelamiento del terrorismo en el mundo.
La rueda de prensa ha incluido diecisiete
minutos iniciales en los que el presidente
ha expuesto sus ideas, a los que han seguido
casi cincuenta minutos de respuestas a las
difíciles y hasta incómodas preguntas de
varios periodistas.
En palabras de
Bush, el terrorismo es sólo eso: terrorismo,
venga de donde venga y lo ejerza quien lo
ejerza, sea en las Torres Gemelas, en un
restaurante de Jerusalén o en un tren de
Madrid. Por eso, el gran mensaje de su
monólogo inicial ha sido reafirmar a los
americanos que el objetivo inicial de llevar
la libertad y la democracia a Irak es una
labor que continuará pese a los intentos
terroristas de que no sea así. El 30 de
junio se traspasará la soberanía de Irak a
un gobierno provisional, se preparará una
Constitución que votarán en referéndum los
iraquíes y antes de enero de 2005 habrá
elecciones libres. Ese es el compromiso de
Estados Unidos y de los países de la
coalición que, con la supervisión de
Naciones Unidas, harán posible la democracia
en Irak. Al claro mensaje de Bush han
seguido múltiples preguntas de quince
periodistas de diversas cadenas de
televisión, radio (ABC, FOX, CBS, NBC, CNN,
NPR) y prensa (Time, NY Times, Washington
Post, LA Times, Washington Times…). Bush ha
contestado con brillantez a todas ellas y ha
puesto en evidencia algunas cosas. Que el
hasta ahora fallido hallazgo de las armas de
destrucción masiva en Irak no significa que
no existieran; que la Comisión Investigadora
del 11-S aclarará la verdad de la honestidad
de esta administración; que de lo ocurrido
el 11-S no hay otros culpables que los
terroristas de Osama Bin Laden; que Irak no
es Vietnam porque los muertos
norteamericanos no serán muertes para nada;
que el mundo hoy es más seguro sin los
talibanes y sin Saddam Hussein, y que cabe
hacerlo más seguro acabando con todos los
terroristas estén donde estén; que la
libertad es la necesidad más profunda de
cualquier alma humana; y que para acabar con
los terroristas hay que emplear toda la
fuerza, incluida la guerra cuando sea
necesaria, a menos que como ha ocurrido en
Libia valga la diplomacia para cesar el
terrorismo.
Hoy Bush ha
demostrado ser todo lo que sus detractores
le censuran, incluido el candidato John F.
Kerry, cuyo posicionamiento ante el
terrorismo resulta tan endeble y escurridizo
como inoperante y demagógico. Para Bush el
terrorismo es una guerra que hay que luchar
juntos entre todos los ciudadanos libres del
mundo, no un delito que basta con amonestar
y reprender. Bush dice la verdad, sin teatro
y sin engaños de político. Por eso hoy Bush
le ha mostrado al pueblo americano que es un
presidente de y para los ciudadanos libres.
No ha sido esta una rueda de prensa para la
reelección en noviembre de 2004 porque como
el mismo Bush ha repetido tres veces, sus
decisiones no se basan en las encuestas sino
en la firme voluntad de liderar la lucha
contra los terroristas que quieren acabar
con nuestra libertad. Enfático, inteligente
y claro, este es el mejor Bush en mucho
tiempo: el ciudadano que entiende el dolor
de su pueblo y que comparte esa voluntad de
llevar la democracia al mundo entero y
liberar al mundo del traicionero terrorismo.
A la izquierda
que en España y en medio mundo sigue
gritando contra Bush, bien les vendría ver
en su integridad esta rueda de prensa. Bush
es un hombre llano; puede gustar más o menos,
pero tiene las ideas claras y tras el
Afganistan de los talibanes se fue directo a
por el Irak tiránico y despótico. Y no nos
debe extrañar, porque fue justamente Saddam
Hussein quien ya en 1993 acogió y escondió
en Tikrit al iraquí Abdul Rahman Yasin tras
volar éste el World Trade Center. Porque Abu
Musab al Zarqawi también halló cobijo en
Irak tras dirigir un campo de entrenamiento
de Al Qaeda y tras asesinar al diplomático
estadounidense Lawrence Foley en Ammán en
octubre de 2002. Porque Hisham al Hussein,
otro miembro del gobierno de Saddam Hussein,
tuvo varios y nutridos contactos con líderes
del grupo terrorista Abu Sayyaf en
Filipinas, los mismos que en Zamboanga
asesinaron a tres norteamericanos en octubre
de 2002. Porque en 1993 el Servicio de
Inteligencia Iraquí tenía a Osama Bin Laden
como un amigo y colaborador. Porque el
partido Baaz pagó miles de dólares a las
familias de los terroristas palestinos.
Aunque sólo fuera por eso, estaría ya
justificada la Guerra de Irak para acabar
con el terrorismo, incluido el del 11-S.
Todo esto no lo ha dicho Bush, aunque lo
sabe, y ahí están las pruebas para quien
quiera verlas, como apuntaba hoy Deroy
Murdock desde la Fundación Atlas de
Investigación Económica en Nueva York. Hay
que ver ruedas de prensa como esta para
poder ver la importancia de apoyar a Estados
Unidos en su lucha sin cuartel para
erradicar las masacres. Que se lo pregunten,
si no, a las víctimas.