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Hillary Clinton,
imán de adúlteros
Publicado en
Libertad Digital: 11/03/08
El gobernador de
Nueva York, el Demócrata Eliot Spitzer, es uno
de los grandes amigos de los Clinton. Tanto es
así que Spitzer ya expresó abiertamente su apoyo
a la candidatura de Hillary y hasta los linces
del partido lo nombraron “superdelegado” para la
Convención de agosto. Con 48 años, Spitzer labró
su carrera legal y política con la reputación de
ser uno de los baluartes de la progresía para
combatir la corrupción. En su haber aparecen
varios casos de gran repercusión contra Wall
Street, a los que Spitzer –acompañado de la
senadora Clinton- atacó en Nueva York día sí y
noche también cuando era fiscal general.
Spitzer, en fin, ha sido uno de los políticos
Demócratas fuera de Washington más poderosos. Y
de los más sectarios, también. Animada la
Hillary por su innata atracción fatal por los
hombres poderosos, la aspirante a la presidencia acabó
aceptando cualquier cosa con tal de tener apoyos
para su campaña como los de Spitzer. Tanto se
entusiasmó la senadora que en uno de los debates
Demócratas, acabó haciéndose un lío con la
ridícula propuesta de Spitzer respecto a las
licencias de conducir para inmigrantes ilegales
en Nueva York.
Justo cuando la
Hillary se estaba recuperando, resulta ahora que
Eliot Spitzer acaba de ser
acusado hace unas horas por el FBI de estar
involucrado hasta las cejas en una red de alta
prostitución. Tocado y hundido, y con el
escándalo ya en toda la
prensa, el gobernador ofreció ayer lunes
disculpas a su mujer, sus hijos y al público en
una penosa conferencia de prensa. Los detalles
que confirman lo cierto del caso están recogidos
en una grabación federal secreta obtenida a
través de intervenciones telefónicas, o sea la
misma práctica que tanto gustaba al sectario
gobernador Demócrata para perseguir a sus
enemigos políticos de la derecha Republicana y
para acosar a los adinerados de Wall Street. El
boomerang de la hipocresía le rebota ahora en la
cara a Spitzer e –indirectamente- a la campaña
de la Clinton, cuyo camino hasta la Casa Blanca
tenía en Spitzer un aliado que parecía intocable.
Al lujurioso gobernador se le identifica en esas
llamadas como “Cliente 9” en una red para altos
ejecutivos llamada “Emperors Club VIP”, según
documenta hasta el progre
The Huffington Post, con precios de
escándalo por hora, según pintara la nena de
turno.
Tras el episodio
de faldas de Bill Clinton con Jennifer Flowers,
Paula Jones y otras tantas más, incluidas las
correrías por la oficina oval tras la obesa
becaria, ahora Hillary no podía quedarse atrás y
por arte de birlibirloque vuelve a hacer honor a
su historia de acercarse a los más
impresentables y lujuriosos personajillos de la
política norteamericana. Y eso que Hillary se
dice feminista... Sólo en 2007 otro tipejo que
apoyaba a la Clinton, el alcaldillo de la progre
ciudad de San Francisco –Gavin Newsom- fue
pillado acostándose con la esposa de un ayudante.
Unos meses después, otro alcalde de la también
progre California –el hispano Antonio
Villaraigosa, de Los Angeles- apareció
involucrado en otro lío de faldas con una
presentadora televisiva, para llanto de su
afectísima y santa esposa. Estos son, en fin,
los amigos de Hillary y estos los Demócratas que
tanto bombo lanzan en la campaña sobre la
cultura de la corrupción de los Republicanos...
Para cuando se
levante de la siesta, John McCain haría bien
lanzando un anuncio para su campaña recomendando
a todas las mujeres de los Estados Unidos que no
voten a Hillary pues su efecto –contrario al de
la clásica y desnuda Anadiomena- parece llevar a
cuantos hombres se le acercan a salir por patas
en busca de otras mujeres. Bromas y anuncios
aparte, la realidad es que si Spitzer dimite –como
parece lógico que habrá de hacer- no será
reemplazado como "superdelegado", por lo que la
Clinton perderá otro apoyo más a favor del
negro mágico. Y dejamos para otro día relatarles
quiénes son algunos de los que apoyan a Obama.
Valga citar al racista antisemita Louis
Farrakhan o al mafioso de Chicago, Antoin
"Tony" Rezko, Al Capone revivido. Pero eso será
otro día. Por hoy, reconozcamos que la Clinton
es un auténtico imán de adúlteros.
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