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McCain necesita
atraer el voto hispánico
Publicado en
Libertad Digital: 10/04/08
No decimos
nada nuevo al afirmar que los votos de los
hispanos serán decisivos el próximo
noviembre para elegir al próximo presidente
de los Estados Unidos. Lo que no se suele
explicar es el modo en que los Demócratas
están ganando esta batalla del voto hispano
frente a los Republicanos. No la ganan en
las ideas sino en una estrategia de
propaganda que los Republicanos pueden
contrarrestar si se ponen de verdad a ello.
John McCain debe saber que tiene ahora mismo
bien enfocado su posible triunfo en
noviembre, sobre todo ante las peleas
internas en el lado Demócrata y ante la cada
vez más visible mediocridad de Obama y la
Clinton. Pero para alcanzar su triunfo,
McCain debe revisar seriamente cómo atraer
de veras el importante voto hispano. La
fórmula para hacerse con un porcentaje alto
de ese voto radica en emplear una
herramienta simple: la comunicación por
parte de su campaña tanto en inglés como en
español.
Los votantes
hispanos están concentrados en varios
estados que resultan cruciales para estas
próximas presidenciales: Florida, Nuevo
México, Arizona, Nevada, Oregon, entre otros.
Lo que hagan los votantes hispanos en esos
estados definirá en gran medida estas
elecciones. El poder transformador de los
hispanos es real y la aparente incapacidad
de los Republicanos para atraer el voto
hispano no se debe a que éstos no compartan
sus ideas, sino a la falta de estrategias.
Obama y la Clinton están sabiendo atraer el
voto hispano. La primera con su maquinaria
hispana ya dispuesta desde hace años y el
segundo reincidiendo en el discurso de la
victimización, trasplantada desde el caso
negro al hispano y utilizando el “Sí, se
puede” por vía del “Yes, we can” (capaz de
encandilar hasta al Gobernador Richardson).
Obama y la Clinton, además, cuentan en sus
páginas oficiales de campaña con espacios en
español. McCain, en cambio, no tiene espacio
alguno para el español, como si no
existiera. Ya sabemos que el inglés es la
lengua que todos los norteamericanos –vengan
de donde vengan- tienen que aprender por su
propio bien y por su futuro, pero sería
inteligente dirigirse en español a esa
comunidad hispana que, en el fondo y como
dijo ya Ronald Reagan acertadamente-
comparte los valores republicanos y
conservadores. La clave está en mostrarles
esos valores, no importa tanto en qué lengua
se haga.
El pasado 6 de
junio de 2007 hubo una
votación en el Senado para declarar el
inglés como lengua nacional del Gobierno de
los Estados Unidos. McCain votó a favor y
acertó. Obama y la Clinton, en cambio,
votaron en contra y erraron, pero su error
se lo presentaron a los hispanos como una
lucha por la raza hispana. La realidad es
que una cosa es que el inglés sea la lengua
oficial –como debe ser- y otra que se le dé
la espalda al español en Estados Unidos con
toda la historia que hay detrás, desde la
Nueva España hasta hoy pasando por el
Tratado Guadalupe-Hidalgo. Por eso se
equivocan igualmente tanto quienes a estas
alturas no quieren oficializar el inglés
como quienes se empeñan en desterrar al
español de la vida pública norteamericana. Y
es ahí, en ese juego falseado, donde los
Demócratas ganan siempre la partida del voto
hispano, al jugar a la propaganda de falsos
gestos y la dependencia del Gran Gobierno.
Se ven, además, beneficiados por unos
medios de comunicación en español cada vez
más sectarios y que están claramente
organizados contra los Republicanos y
siempre a favor del triunfo Demócrata, como
puede observar cualquiera con una simple
mirada a los titulares y noticias dadas en
español en Estados Unidos. Es por eso que
algunos venimos clamando en el desierto
desde hace ya mucho tiempo por la necesidad
de
crear opinión conservadora en español en
Estados Unidos. No hay contradicción en ello
sino pragmatismo.
De los tres
aspirantes actuales a la presidencia, John
McCain es, sin duda, quien más genuinamente
valora y aprecia a los hispanos y quien más
ha querido ayudarles. El problema es que su
campaña aún no lo ha sabido transmitir. Su
acercamiento a la comunidad hispana no ha
sido el acertado. McCain capitaneó el pasado
verano un errado proyecto de reforma
migratoria que le rebotó en la cara por no
haberse asesorado de verdad con un buen
equipo. No debiera haberse dejado aconsejar
en el tema migratorio por un personaje como
el mexicano Juan Hernández, cuyas
apariciones en los medios de comunicación
resultan grotescas. McCain erró también al
afirmar que los norteamericanos no
recogerían lechugas por cincuenta dólares a
la hora y los hispanos sí. Por eso es hora
de que alguien en el entorno de McCain le
asesore sin medias tintas y lance una
verdadera campaña en radio, televisión e
internet para explicar sus ideas y atraer
esos valores conservadores que comparten
millones de hispanos. Eso no le restará
votos de los conservadores. Reagan lo hizo y
acertó. Bush también. Los dos ganaron las
elecciones dos veces.
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