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Lío electoral para los demócratas
Publicado en
Libertad Digital: 07/03/08
En estas primarias
algunos estados como Michigan y Florida
adelantaron la fecha de sus elecciones bajo la
excusa de dar cierto balance al calendario en
términos del perfil demográfico de los votantes.
Las directivas de uno y otro partido no
aceptaron que esos estados decidieran
unilateralmente y acabaron sancionándolos. A
Michigan y Florida, por ejemplo, el Partido
Republicano decidió quitarles la mitad de los
delegados elegidos, restando así fuerza de cara
a la Convención Republicana. Por su parte, el
Partido Demócrata fue mucho más allá al
sancionar a esos dos mismos estados de forma
contundente y despojarlos de todos sus delegados.
La bravuconada autoritaria de los directivos del
Partido Demócrata -muy común entre estos que se
llaman "demócratas" del progreso- les pasa ahora
factura, en lo que sera un lío electoral
monumental de importantes consecuencias.
Lo que se acordó
fue que Michigan y Florida quedaran privados de
representación en la Convención Demócrata que a
finales de agosto designará oficialmente a su
candidato a la presidencia. Al no haber
delegados posibles en esos estados, Barack Obama
ni siquiera se presentó a esas primarias, pero
la Clinton -más vieja y más diabla- sí lo hizo...
y ganó de sobra ambas votaciones. Como ahora
resulta que la cosa anda muy ajustada en cuanto
a votos y delegados entre el negro mágico
y la resurrecta esposa burlada, la sangre
está llegando al río en las filas Demócratas.
Tanto es así que la dirección nacional del
Partido Demócrata hará bien en ponerle algunas
velas a San Patricio para que salga cuanto antes
algún claro ganador y así evitarse el problema
que plantea el caso de Michigan y Florida.
Porque a día de hoy, y a la vista de lo que ya
se mueve, los responsables demócratas locales en
ambos estados -animados por la incansable
maquinaria de los Clinton- ya están queriendo
cambiar las reglas del juego en busca de que la
dirección nacional revoque su decision y les
permita tener representación en Denver. Hacer
eso sería quitarle fuerza a Obama, que es el
objetivo final de los clintonistas. El capo
coronado de la directiva Demócrata -Howard Dean-
ya está cediendo a las presiones, lo que
perjudica seriamente a Obama y favorece a la
Clinton a la hora de obtener los delegados
necesarios para obtener la nominación. Hacer
válidos los votos y sus correspondientes
delegados en estos estados previamente anulados
resultaría un error. Sería jugar sucia y
descaradamente contra Obama y pondría en
evidencia la esquizofrénica manipulación de los
Demócratas en todo lo que hacen y tocan. Las
acusaciones de racismo saltarían a la palestra y
confirmarían lo que ya hemos venido escribiendo
sobre el talante (¿les suena?) de esta banda de chipiritiflaúticos del
Partido Demócrata.
La única salida, la menos mala, sería volver a
tener esas primarias en ambos estados, pero esta
vez con la presencia completa de los dos
candidatos y dejar que los votantes de Florida
y Michigan decidan. Pero eso requiere de dinero
y ni Howard Dean, ni los correspondientes
gobernadores de cada estado quieren gastárselo.
Y menos aún los contribuyentes republicanos, a
quienes este trapicheo ni les va ni les viene.
La mujer de Obama no piensa callarse, Hillary
tampoco. Y Bill Clinton, entretanto, ya sueña
con habitar de nuevo la Casa Blanca para
contestar el telefonillo que suene a las 3 de la
madrugada, como en el anuncio que ideó la esposa
para su campaña en Texas. Claro que Bill no
sueña con contestar una llamada de esas de
emergencia o de seguridad nacional, sino en todo
caso con la llamadita de alguna nueva becaria
despistada que por allí pase.
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