La
negativa visión que se ha ido
estableciendo en el mundo sobre EEUU,
como una suerte de horroroso Goliat
bíblico, se estima aquí errónea.
Mandelbaum sostiene que Estados
Unidos representa tres de las ideas
clave para la estabilidad mundial:
búsqueda de paz verdadera, logro de
libertad en democracia y promoción
de libres mercados.
The case for Goliath
propugna que las democracias del
planeta apoyen sin fisuras a EEUU,
que se siga defendiendo el estilo de
vida democrática que representa EEUU
y se acepte que su papel en el mundo
es una suerte de gobierno mundial
para el siglo XXI.
Mandelbaum clarifica las razones de
las falsas y negativas valoraciones
de Estados Unidos como "imperio" y
confirma, con datos y estadísticas,
lo positivo que resulta para el
mundo el liderazgo estadounidense.
EEUU no usan su poder como un
imperio, sino como un gobierno
mundial que va marcando el ejemplo
para la mejora de las libertades. El
papel norteamericano es más
equilibrado y positivo de lo que se
suele presentar, y se desarrolla,
paradójicamente, bajo el tácito
consentimiento de la mayoría de las
naciones del planeta.
Los
mecanismos para velar por la
seguridad mundial están en manos de
EEUU, aspecto que a menudo se olvida,
destacándose todo tipo de apuntes
negativos encaminados a
desprestigiar a la máxima potencia.
El
capítulo primero afronta la cuestión
del gobierno mundial, la
diferenciación entre los conceptos
de imperio, gobierno, sociedad,
historia y consenso. Por encima de
ideologías particulares o
partidismos, Mandelbaum convence a
la hora de mostrar cómo EEUU ha
asumido las responsabilidades del
gobierno global. Son particularmente
convincentes las páginas dedicadas a
la explicación del error común de
considerar a EEUU como un imperio.
Bastaría comparar las prácticas de
los "imperios" del pasado con las
que hoy ofrece la política exterior
norteamericana para salir del
engaño.
El
segundo capítulo trata de la
seguridad nacional, de la
importancia de que EEUU vele por la
estabilidad mundial; de la no
proliferación nuclear, el terrorismo,
las guerras preventivas; de la
intervención humanitaria y la
creación de nuevos estados
democráticos. En este particular,
son ejemplares las explicaciones
sobre los modos en que EEUU ha
venido proporcionando una necesaria
seguridad global, pese a quienes
siguen calificando sus acciones como
propias de brutales "invasores".
Los
valores norteamericanos de Libertad
y Democracia se exportan con un
sentido de responsabilidad y respeto,
de modo que desde el final de la II
Guerra Mundial hasta hoy se ha
multiplicado sustancialmente el
número de países democráticos, así
como el bienestar de millones
personas.
La
economía global protagoniza el
tercer capítulo. Muy clarificador es
el tratamiento de la cuestión del
petróleo y los juegos de los países
productores. Se detalla, asimismo,
la viabilidad de nuevas fuentes de
financiación, los recursos
monetarios, el consumo y el comercio.
La
expansión del capitalismo como forma
de generar consumo y como actividad
económica que desemboca en unos
mayores niveles mundiales de vida y
prosperidad se debe a la iniciativa
norteamericana.
El
hecho mismo de que todos los países
verdaderamente libres y democráticos
cuenten con EEUU como aliado muestra
que, implícitamente, hay una
aceptación de su papel fundamental,
planteamiento que lleva al último e
innovador capítulo. En él se ponen
sobre la mesa, a modo de reflexiones,
las cuestiones más importantes: tras
analizar el esfuerzo norteamericano
por liderar el mundo, las preguntas
que Mandelbaum lanza a los
escépticos son las siguientes: ¿cómo
sería el mundo sin EEUU?, ¿quién
tomaría partido para constituirse en
un verdadero gobierno global? ¿qué
sociedad encarnaría de verdad esa "sociedad
internacional"?, ¿puede contar EEUU
con Europa en este proceso de
democratización mundial?
Mandelbaum reconoce sus serias dudas
acerca de Europa y las actuales
Naciones Unidas como alternativa al
liderazgo norteamericano, y no
escatima esfuerzos para demostrar
que el problema más decisivo en las
relaciones entre Europa y EEUU no es
el hecho de que desde Washington no
se consulte con Bruselas o con los
gobiernos particulares de cada
nación europea, sino que tales
gobiernos escamotean siempre todo
esfuerzo para cooperar (y contribuir)
económica y militarmente con EEUU.
La
inacción es el error de Europa, lo
que significa que EEUU se ve
obligado a actuar muchas veces de
forma unilateral. En lugar de
censurar y atacar tanto la política
internacional de Washington,
Mandelbaum propone que Europa apoye
con más fuerza y plenitud las
acciones norteamericanas. Los casos
de Irak y, ahora, de Irán prueban a
las claras los argumentos de este
ensayo, y confirman con datos algo
que los ciudadanos norteamericanos y
sus representantes políticos conocen
de primera mano.
The case for Goliath
es otro de esos libros
clarificadores que todo interesado
en política internacional debería
manejar. Estamos ante un
imprescindible argumentario en favor
de la democracia norteamericana y de
su necesario papel en el mundo: una
lectura interesante que aclarará
muchas cosas a los corifeos del
antiamericanismo.
Algunas de las preguntas con que
Mandelbaum cierra el libro dejan
abierto el debate: ¿hasta cuándo
seguirán los norteamericanos y su
Gobierno aceptando las terribles
críticas y ataques provenientes del
antiamericanismo? ¿Hasta cuándo
continuará EEUU pagando con sus
propios impuestos la seguridad y el
bienestar general en el mundo?
Nuestro autor aporta sus respuestas:
el mundo ayudará demasiado,
económicamente ni militarmente, a
EEUU; no cesarán los insultos y
críticas negativas al país más
democrático de la Tierra; algún día,
cuando EEUU opte por volver a una
política aislacionista, muchos
echarán de menos su liderazgo. Para
reflexionar.
Michael Mandelbaum:
The case for Goliath. How America acts
as the world's government in the 21st
century. Public Affairs (Nueva
York), 2005; 283 páginas.