Los hechos de la
muy publicitada “matanza” en Hadiya, en Irak,
sucedieron el 19 de noviembre de 2005, cuando se
nos ha contado que un militar estadounidense que
estaba patrullando una zona murió a causa de una
bomba artesanal ubicada al borde de una
carretera en el pueblo de Hadiya, a 260
kilómetros al oeste de Bagdad. Según los
abogados de los marines norteamericanos acusados,
los terroristas se escondieron en casas de
civiles y comenzaron a disparar contra los
marines. Se inició un combate que seguía las
directrices de abrir fuego fijadas por el alto
mando norteamericano. La parte acusadora, en su
empeño de culpar a los marines norteamericanos,
sostenía que no había terroristas y que los
militares estuvieron disparando
indiscriminadamente durante tres horas en un
pueblo para vengar la muerte de su compañero. De
esta forma, aseguraban, los marines asesinaron
varios civiles, incluidas mujeres y niños.
El pasado mayo, el
congresista del Partido Demócrata -y uno de los
voceros contra la guerra de Irak-, Jack Murtha,
dio una rueda de prensa acusando sin pruebas a
los soldados norteamericanos de aquella matanza
en Hadiya. Lamentablemente, las acusaciones del
congresista Murtha han resultado ser falsas. Ya
entonces, sus palabras sirvieron a la propia web
en ingles de la cadena “Al Jazeera” para un
artículo de propaganda antiamericana.
La fantástica
historia de los marines desalmados –tan propia
del ramplón odio a todo lo que sea
norteamericano- y perpetrada por el hipócrita
congresista se va cayendo ya por su propio peso.
El pasado diciembre de 2006 el cabo
estadounidense Justin Sharratt había sido
inculpado de tres cargos de asesinato y era uno
de los cuatro marines sospechosos de integrar el
supuesto grupo militar que se decía que mató a
24 personas en Hadiya, el pasado 19 de noviembre
de 2005.
Anteayer los tres
cargos por asesinato contra el cabo Sharratt
fueron retirados, según reveló un comunicado
hecho público por fuentes militares en la base
de Camp Pendleton, al sur de California. El
Teniente General James Mattis anunció la
decisión que seguía a una recomendación hecha
por un investigador military y que, tras
examinar los hechos, indicó ya el mes pasado que
debían retirarse los cargos. La oficina de
investigación consideró todos los hechos y ayer
determinó que la evidencia no sostiene el caso
que lleva la Corte Marcial contra el cabo
Sharratt. Esta decisión viene tras haberse
retirado ya cargos a otro de los soldados
acusados en este mismo proceso.
De igual modo,
todos los cargos existentes contra el capitán de
la Marina nortamericana Randy W. Stone, de 35
años, han sido también retirados, según informó
hoy el Cuerpo de la Marina. A Stone se le
acusaba de no investigar la muerte de los 24
civiles iraquíes en la misma Hadiya, o sea por
no haber abierto las diligencias pertinentes
para aclarar e investigar lo sucedido. Bajo el
Código Militar de Justicia Uniforme, cualquier
error por omisión u orden del capitán Stone no
garantiza la toma de una acción judicial en su
contra, según informó el general James Mattis.
Estas decisiones
hacen justicia a la labor sacrificada y difícil
que en contra el terrorismo en Irak y alrededor
del mundo están desarrollando las tropas
norteamericanas. Esta noticia llega, además,
justo en el mismo momento en que en Filipinas se
acaba de entregar un individuo por haber
participado en la decapitación y mutilación de
diez marines. La cadena de television GMA
informó anteayer también que una persona
sospechosa de haber formado parte en la
decapitación y mutilación de diez marines, el 10
de julio pasado en la isla de Basilan, en el sur
de Filipinas, se entregó hoy a las autoridades
de aquel país.
Se trata del filipino Buhari Jamiri, que se
rindió en el municipio de Tipo-Tipo, a unos 930
kilómetros al sur de Manila, y que fue
trasladado a la ciudad de Zamboanga, donde quedó
bajo custodia del Departamento de Justicia.
Jamiri compone la lista de 130 personas para las
que los tribunales de justicia han emitido
órdenes de arresto en relación con el
espeluznante crimen contra los marines.
El 10 de julio
pasado, un destacamento de marines que buscaba a
los secuestradores del sacerdote italiano
Giancarlo Bassi penetró en territorio controlado
por el Frente de Liberación Islámica (FMLI) en
Tipo-Tipo y éstos abrieron fuego contra los
marines. De los catorce marines que murieron en
el enfrentamiento, diez fueron decapitados y
mutilados después por parte de estos radicales.
La comisión mixta del Gobierno y del FMLI que
investigó los hechos acusó a cuatro miembros de
Abu Sayyaf de la muerte de cuatro de ellos.
Estas noticias
arrojan un poco de luz sobre los hechos. Por un
lado, en Irak, los marines son los atacados con
una bomba en el camino. Se defienden haciendo
uso del reglamento militar y los culpan de
asesinos, con la ayuda de un congresista
Demócrata sin escrúpulos como Jack Murtha. De
estos hechos ha dado ya cumplida cuenta
Ben Johnson en un artículo muy clarificador
y recomendable. Por otro lado, en Filipinas,
ayudan a buscar a un sacerdote inocente
secuestrado por los radicales islamistas, los
asesinan y los decapitan. Y aun así, la prensa
de la progresía antiamericana internacional
sigue hablando de los marines como culpables
permanentes.