El apaciguamiento
del terrorismo es una de las lacras de Occidente.
En él se baña cada día una turba de políticos que
no se atreven a enfrentarse de verdad a quienes
están intentando acabar con Occidente y nuestra
libertad. Entretanto, las tiranías más abyectas
del planeta se frotan las manos ante la
posibilidad de que Estados Unidos no tenga
estómago suficiente para derrotar al terrorismo
yihadista. En Estados Unidos, el Partido
Demócrata y los medios de comunicación que lo
apoyan, o sea casi todos, han tenido éxito a la
hora de imponer su línea editorial, su libreto
contra la guerra de Irak y contra todo lo que
suene al ideario conservador. Los políticos
republicanos, dormidos en los laureles desde
hace ya varios meses, parecen no salir al paso y
reaccionar con la necesaria contundencia. Es de
esperar que lo hagan sin mayor demora por el
bien de lo que significa la derrota del
terrorismo. Entretanto, el Ejército
norteamericano sigue poniendo cada día a Al
Qaeda contra las cuerdas pues la escalada de
tropas dirigida por el general David Petraeus
está dando ya sus frutos. Hasta la misma
población iraquí está respondiendo contra el
terrorismo y aliándose cada vez más con las
tropas norteamericanas, como este fin de semana
pasado informó el comandante Rick Lynch.
La supuesta gran
guerra civil interna en Irak que cada día nos
cuentan los medios de comunicación no resulta
ser ni tal ni tan grande, y eso pese a que el
débil gobierno nacional iraquí no esté
respondiendo a las expectativas puestas en él.
Lo que está aquí en marcha es un intento
dirigido por Irán y los enemigos de Estados
Unidos por hacer fracasar la iniciativa
norteamericana de poner finalmente orden en el
Medio Oriente tras el 11-S. El Partido Demócrata
y sus aliados mediáticos aprovechan esta oleada
antiamericana y venden una mercancía informativa
al mundo destinada desde varios frentes a
paralizar como sea la presidencia de George W.
Bush y hacer de Irak otro Vietnam, como ayer ya
informó Diario de América. A su
paso, sin preocuparse de analizar los datos, anda
la progresía mediática europea, siempre babeando
contra lo que sea atacar a Estados Unidos e
ignorando la barbarie del terrorismo yihadista.
Porque la barbarie no es la cometida por el
ejército norteamericano, atado de manos por una
guerra apoyada en la sandez de lo políticamente
correcto, donde los soldados pelean con reglas
estrictas de ataque y con impedimentos
constantes para no herir la sensibilidad del
mundo… Y aun así, los avances de la escalada son
ya visibles a falta todavía de dos meses más
para el informe del 15 de septiembre de David
Petraeus. La verdadera barbarie es la que está
cometiendo Al Qaeda en todo el mundo y
particularmente en Irak. Es la barbarie de la
que da cumplida cuenta Michael Yon en un blog
día tras día y al que todo lector interesado en
lo que ocurre en Irak debería acercarse, pese a
la dureza de las imágenes, como la que colgamos
aquí arriba como documento real y lejos de todo
sensacionalismo y propaganda. Esto último se lo
dejamos al resto de la prensa de la progresía
internacional.
Entre otras muchas
cosas,
Michael Yon informaba el pasado 6 de julio
en su post de cómo en Bakuba, Al Qaeda invitó a
varias familias a comer para convertirlas a sus
ideas yihadistas. En cada una de estas ocasiones,
las familias tenían un hijo de en torno a los 11
años. El banquete de comida ofrecido a cada una
de las familias consistía en servirles de comer su
propio hijo, bien tostado al horno y con la boca
rellena de adobado para que la familia lo
saboreara. Por muy surrealista que este relato parezca,
así lo documenta este blog del todo fiable
preparado por Michael Yon, cuyas columnas
aparecen en la prestigiosa revista
norteamericana
National Review. El objetivo de Al Qaeda no
es otro que asustar e intimidar, acabar con la
libertad e impedir el avance de la democracia.
Ese es el plan para el resto del planeta, como
los vídeos y mensajes de Bin Laden y sus
lugartenientes muestran cada vez. De cuanto
decimos del blog de Michael Yon da cuenta
también el prestigioso columnista norteamericano
Victor Davis Hanson, en una
reciente columna de opinión de más que recomendable
lectura. En ella, Hanson toma el informe de
Michael Yon y reflexiona de manera impecable
sobre el sepulcral y vergonzoso silencio de
Occidente ante estos hechos. Distraídos con las
tonterías de Hollywood, de títeres mediáticos
como Paris Hilton o con el lanzamiento de los i-Phones,
obsesionados con Guantánamo o contra Bush,
Occidente está ignorando al terrorismo yihadista
de Al Qaeda que constituye uno de los enemigos
más salvajes de la historia de la humanidad. Ni
los degollamientos colgados en internet por el
terrorismo parecen conmover a Occidente y cuando
casos como los que relata Michael Yon se
documentan gracias a la ayuda del Ejército
norteamericano, sólo unos cuantos parecen
interesarse en esos hechos. El resto de la
prensa guarda silencio.
Estamos, en suma,
en una cultura occidental idiotizada por el
bienestar, más preocupada por el llamado
calentamiento global y por los “problemas” del
tabaco o los supuestos efectos negativos del
vino que por el horror que la humanidad hoy
sufre y sufrirá de mano del terrorismo yihadista
desde Gaza a Anbar o desde Glasgow a Londres.
Que Europa actúe irracionalmente por omisión
contra el terrorismo yihadista es algo que
cabría esperar en un continente aviejado y
necesitado de sangre política nueva, un
continente que cede ante el yihadismo y es cada
vez más Eurabia. Que la misma debilidad sea
visible en el seno del Partido Demócrata en
Estados Unidos –cada vez más secuestrado por la
izquierda-, también puede ser explicable, sobre
todo si se lee en vergonzosa clave electoral.
Sin embargo, es hora de que los políticos del
Partido Republicano se unan sin fisuras a la
Administración Bush y aun le exijan mayor apoyo
y fondos para ayudar al Ejército norteamericano
a terminar su labor en Irak. Es hora, en fin,
de ofrecer a la ciudadanía datos de la situación
real, la otra cara de Irak, la que también tiene
muchos datos y avances positivos y no la que
siempre resuena apocalíptica bajo el libreto de
la progresía mediática y que tanto gusta al
antiamericanismo.
Finalmente, y para
los irritados que quieran dudar de la
credibilidad de Michael Yon, y pretendan
considerar estas notas diarias de Diario
de América como ciega propaganda pro-americana, lean
aquí la historia de Michael Yon y el modo en
que de manera independiente y gracias a
donaciones de miles de ciudadanos financia su
proyecto, el mismo que debemos agradecer y leer.
La prensa internacional tiene aquí una fuente de
primera mano aunque se sigan negando a contar lo
que aquí se expone desde Irak, no desde las
cómodas salas de las agencias de noticias.