Recibe en tu correo las actualizaciones de             Alberto Acereda.org
Tu email:  

El verdadero escándalo político en Washington se llama Hillary Clinton

 

Publicado en Diario de América: 03/09/07

Según la prensa en general, el Partido Republicano de Estados Unidos se enfrenta otra vez a una nueva "crisis política", afectado por lo que dicen ser varios escándalos sexuales y de tráfico de influencias. El ridículo episodio del senador por Idaho, Larry Craig, es el caso de un político fallido que no representa al grueso del Partido Republicano. Este errado senador se equivocó al declararse culpable por unos hechos todavía hoy en cuestión y su vida política está ya condenada al fracaso. Desde aquí, Diario de América es el primero en pedir la dimisión de un político como Craig que, tras declararse culpable, no está ya a la altura de su puesto. Lo curioso del caso es que cuando saltan estas situaciones, los senadores Republicanos normalmente o dejan su cargo por voluntad propia, o bien sus mismos colegas Republicanos les piden que se vayan. Ese no es precisamente el mismo operar que siguen los políticos Demócratas, siempre reacios -al igual que el socialismo europeo y latinoamericano- a dejar su poltrona.

Para empezar, tres legisladores republicanos exhortaron ya al senador Larry Craig a que renuncie, a raíz del escándalo generado por su presunta mala conducta en el baño de un aeropuerto de Minnesota. El congresista Republicano Pete Hoekstra de Michigan y el senador del mismo partido, Norm Coleman de Minnesota, instaron a Craig a que abandone su cargo. Coleman dijo que Craig se declaró culpable de un acto cuya conducta no corresponde a la de un senador. Exactamente es así. El pasado miércoles, el senador John McCain de Arizona, precandidato presidencial Republicano, también pidió la renuncia de Craig diciendo que quienes se declaran culpables no deben ejercer en el Senado. Hasta la Casa Blanca también dijo que estaba desalentada por el caso de Craig. Un portavoz presidencial dijo tener la esperanza de que el asunto se resuelva rápidamente en el interés del Senado y el pueblo de Idaho. O sea, que la solución es su dimisión.

El senador republicano Larry Craig aseguró el martes que no es ni nunca ha sido homosexual y que no hizo nada reprobable. Sea así o no, su acto fue una estupidez y declararse culpable sin tener siquiera asesoramiento judicial, fue otra mayor sandez por parte de Craig. Los Republicanos –tanto los políticos como los votantes- no han perdido un minuto en exigir su renuncia. Esta actitud de dejar el puesto en caso de ser inculpado o encausado en algún caso es precisamente la misma que vimos en meses pasados en situaciones como el del Republicano Tom Delay, o después Mark Foley. Sin embargo, nada de eso es observable en las filas Demócratas a pesar de los muchos escándalos de sus políticos, precisamente los mismos que los medios de comunicación dominantes suelen "perdonar".

Bastaría recordar las figuras y los escándalos calamitosos de varios políticos Demócratas, con mezcla de alcohol, sexo real y corrupción: ahí están las andanzas de Ted Kennedy, Alcee Hastings, Gary Studds, Barney Frank, John Murtha, William Jefferson y otros más, algunos de los cuales siguen hoy en el Congreso sin que la prensa diga apenas nada. Y por supuesto, no puede olvidarse la figura de Bill Clinton, que mintió al pueblo norteamericano en una historia que va mucho más allá del caso de la simple becaria y que incluye también a una larga lista de mujeres que denunciaron al expresidente, y todo aparte del turbio escándalo financiero del “Whitewater” con su misma esposa Hillary Clinton en los años de Arkansas...

El caso de los Clinton resulta paradigamático de esa manera de operar, siempre con ocultaciones y asuntos turbulentos en torno a la legalidad de ciertos actos. Ya lo vimos con la financiación de un grupo de empresarios chinos en el mandato de Bill Clinton y ahora, lo volvemos a presenciar con la campaña de Hillary Clinton. Varios líderes demócratas, entre ellos la aspirante presidencial Hillary Clinton, se han visto forzados y obligados a devolver las donaciones del influyente empresario chino Norman Hsu, debido a sus cuestionables prácticas de recaudación de fondos y una orden de arresto en su contra. El diario "The Wall Street Journal" adelantó un reportaje sobre esta controversia en torno a Norman Hsu, conocido por su enorme habilidad para recaudar fraudulentamente fondos políticos, en especial para Hillary Clinton. Hsu, que aparecía como donante en la página web de la campaña de Hillary Clinton, ha recabado más de un millón de dólares para su campaña electoral y en los últimos dos años y medio incluso donó 23.000 dólares de su propio bolsillo a su campaña para el Senado y para la Casa Blanca.

Esa capacidad de recaudar fondos lo sitúa entre los 20 donantes más influyentes del Partido Demócrata, lo que es en sí un ejemplo claro del turbulento origen de las donaciones a los Demócratas y particularmente de Hillary Clinton, al proceder de un fugitivo de la justicia como Hsu. Existe una orden de arresto en contra de Norman Hsu en California desde comienzos de la década de 1990, sumada a una controversia sobre los métodos de corrupción y estafa que el empresario utiliza para recaudar fondos.  Resulta curioso que el caso del senador Craig haya saltado justo a la vez que el escándalo de la campaña de Hillary Clinton, en uno de esos movimientos de la maquinaria Demócrata y clintonista para evitar crear más sospechas y evitar disimular el nerviosismo entre el público y los votantes Demócratas. Una investigación del "The Wall Street Journal" destapó afortunadamente "un patrón inusual entre las donaciones políticas de Hsu y las de sus allegados", en particular, los residentes de una pequeña vivienda en Daly City (California), cuyas "grandes donaciones" a veces coincidieron con la misma fecha y cantidad.

La realidad es que el pueblo norteamericano tiene que hacer lo posible por quitarse de en medio a este tipo de políticos norteamericanos corruptos, independientemente del partido del que procedan, se llamen como se llamen. Hora es ya de acabar con esta turba de sinvergüenzas que, aunque no son muchos en el Congreso, están perjudicando la vida política y la democracia de esta gran nación que es Estados Unidos. Con todo, seguirán leyendo titulares sensacionalistas en torno a la lascivia, la seducción y la corrupción de los Republicanos. Sólo de los Republicanos. La realidad es que Larry Craig no tiene ya nada que hacer en política. Hillary Clinton, en cambio, es en estos momentos la casi segura candidata presidencial por el Partido Demócrata. A ésta se le pasa todo, incluida la gravedad de este escándalo de financiación. Es la doble vara de medir por parte de una masa mediática que, a excepción de algunos medios y parte de la blogosfera, sigue sonriendo a la progresía.

 

 

 

     

Artículos en la Red Visto en la Red Alberto Acereda.com Enlaces Acerca del Site
Libertad Digital
GEES
Diario de América                                           
American Thinker


Noticias 24 horas
Selección de artículos
Reseñas de libros y publicaciones
Multimedia
Otros

Presentación
Libros
Ediciones
Monografías
Artículos académicos
Reseñas

Medios de comunicación
Libros y publicaciones
Películas y documentales
Otros links de interés


Su publicidad aquí
Estado de la red y sistemas
Desarrollo y soporte                        Política de privacidad
Contacto

 AlbertoAcereda.org, Phoenix, AZ (USA), 2008. Es un proyecto de Alberto Acereda bajo el desarrollo y soporte de xirimiri.es

Creative Commons License