Los
progres del diario The New York Times (NYT),
o sea los mismos que hace unos días, apoyaron cual
fariseos a John McCain para quitarse de en medio a
Mitt Romney en las primarias republicanas, acaban de
publicar ahora un
artículo trapero contra el senador de Arizona.
Cuentan los hachas del diario neoyorquino que John
McCain y una cabildera-lobbyist llamada Vicki Iseman,
treinta años más joven que el veterano senador,
tontearon con manos y sin ellas hace unos años. Y
como -según explican los del otrora prestigioso
NYT- el senador se cegó con la muchacha, acabo
cediendo a favores y metió la pata... Esto lo
cuentan, quede claro, los amiguetes progres de
McCain en el NYT, con un artículo que, con
escasas razones y sin ninguna prueba clara,
emparenta todo esto con el ya viejo escándalo del
"Keating Five" que años atrás tuvo también a McCain
como protagonista.
En
suma, que los del NYT ya están a la gresca
contra McCain, en acto claro de "insulta que algo
queda", o sea "tira la piedra y esconde la mano". A
día de hoy, lo que quieren vender desde el diario
neoyorquino no es más que humo, sin fundamentación,
sin pruebas y sin datos. Quizá mañana los tengan,
pero lo contado hasta ahora es pura basura
informativa. Aun así, la realidad es que tanto la
opinión pública como los medios de comunicación
norteamericanos han pasado a hablar del supuesto
escándalo de McCain en lugar de tratar, como hacían
hasta hace unas horas, de las fallidas declaraciones
de Michelle Obama, de la vacuidad de Barack Obama o
de la flojera electoral de Hillary Clinton. Los del
NYT han logrado, pues, su objetivo.
Lo
más grave, además, es que McCain es a día de hoy el
casi seguro candidato republicano gracias a esos
mismos medios de comunicación progres como el
NYT con los que tanta amistad y tantas sonrisas
ha tenido el propio McCain. Pero ahora, usado y
manejado, al testarudo senador le dan la patada
porque de lo que se trata en estos momentos es de
destruirlo, acabar con él tras haber hecho ya lo
mismo con Mitt Romney o con Mike Huckabee, y de
igual manera con todos esos conservadores que tanto
odian los de la caverna mediática del NYT y
su afiliada comparsa.
Porque reconozcamos que McCain ha tenido una larga
luna de miel con esos medios de la progresía
norteamericana como ese indigente periódico de la
desinformación que es el NYT, el mismo que
publicaba hace unos meses un ataque vía MoveOn.Org
contra el general David Petraeus. McCain juzgó
erróneamente que esos buenos progres iban a entender
su mensaje y hasta votar por su presidencia. En ese
juego, los conservadores -que siempre han dudado y
siguen dudando de McCain- fueron presentados por
McCain y la progresía como la derecha radical y
crispadora. Y McCain cayó en la trampa. En las
últimas horas, han sido precisamente esos
conservadores los primeros en salir a defender a
McCain. Lo han hecho con razón y con justicia.
Porque el tiro por la espalda desde el NYT
contra el veterano McCain parece tomado del libreto
prisaico y no de la necesaria honradez informativa.
Está todavía por saber si este episodio del hampa
del NYT le enseñará una lección a McCain y
si nuestro senador aprenderá de una vez por todas
que su base y su apoyo para ganar la presidencia no
está entre la progresía elitista neoyorquina disfrazada
de moderada, centrista o independiente. Su apoyo
está en la derecha conservadora, sí... esa que hasta
un heredero de Ortega ahora recrimina en España,
pero la misma derecha conservadora que gana elección
tras elección siempre que se defienden de verdad y
siempre que se llevan adelante sus principios, sin
complejos ni medias tintas. ¿Aprenderá McCain para
lo que queda de campaña? ¿O habrá más cosas que ver,
querido Senador?