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Cincuenta y nueve
idioteces
Publicado en
Asturias Liberal: 26/05/05
Resulta grotesco, cuando no vomitivo,
ver desde esta otra orilla algunos de los productos
televisivos de la cosecha socialista televisiva en
España. Incluso un programa tan elogiado por algunos
como “59 segundos” ejemplifica finamente otro de los
logros de la propaganda socialista gubernamental. La
misma que se nos planta en la cara cada lunes con el
rollo fabricado de las cincuenta y nueve idioteces.
Servidor ya se ha borrado del grupillo de ingenuos
españoles que todavía aguantábamos pagar desde el
extranjero por ver la matraca de TVE Internacional.
Por eso, y al margen de otras
estampitas a color de la maquinaria propagandística
socialista, el programilla de las cincuenta y nueve
idioteces dice ser un espacio de debate político por
parte del ente público televisivo. Tras varias
semanas de resignado espectador, escuchando las
sandeces más manipuladoras por parte de sus
productores y sus tiernos invitados, quien esto
escribe no tiene más remedio que reconocer su
rendición ante la fantasmagoría del micrófono
descendiendo, la nenaza moderando y los ladridos de
los serenos, los de la SER, digo.
Entre las barbas y las amenazas
judiciales a los otros invitados por parte de
Carnicero, junto a las canas del maripili de
enfrente –como en sus mejores tiempos en Tele 5 con
la Campos-, frente a las gafas ambulantes de una tal
Soraya o entre la chupa de la canaria zapateril y la
tergiversada información sobre el tema a debatir, la
cosa resulta infumable. Y si no, cuenten ustedes las
veces que estos eruditos a la violeta de la
izquierda nos hablan de democracia, de Estado de
Derecho, de libertad, de constitución… De todo lo
que en realidad no creen, claro. Por eso cuando
aparece algún invitado con las ideas claras, se lo
acaban queriendo merendar con el permiso de la
sonriente nenaza.
Y cuando Estados Unidos lleva la
libertad a Irak, cuando se acaba con el régimen
dictatorial y asesino de Bagdad, cuando se implantan
elecciones libres y Constitución, entonces surgen
los insultos, la falsificación, la podredumbre del
sectarismo más antiamericano de los del micrófono
secundero. Tal es la calaña del programilla y tal la
vergüenza ajena que da cuando se ve desde esta
orilla semejante catafalco intelectual. Muy cerca
anda dicho “debate” del consuetudinario ruidillo de
la baja política y el servilismo pelotero con el
poder.
El tema central del debate de esta
semana ha sido, otra vez e infaliblemente, la Guerra
de Irak: la guerra fratricida e ilegal de Bush, el
engaño de las armas de destrucción masiva, el
silencio cobarde ante los crímenes de Sadam Husein,
la ridiculización de Aznar… O sea, la misma
cantinela de los últimos dos años y las idénticas
líneas tergiversadas y manipuladas de los enemigos
de la libertad. Porque no cambian. Porque son las
mismas tergiversaciones de la realidad, el mismo
odio a los Estados Unidos y a la derecha liberal.
Por eso uno no entiende bien qué
hacen algunos periodistas y políticos de la derecha
española “debatiendo” con tirofijos pseudo-intelectuales
a partir de unas premisas informativas adulteradas
que semana a semana brindan cincuenta y nueve
idioteces. Todas, claro, pagadas con dinero público.
Todas representativas del comatoso estado del debate
político en España. Y casi todo así, desde ese
programa hasta los telediarios, y desde los enviados
especiales a las sandeces antiamericanas.
Pero pronto… vacaciones. ¿O no?
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