|
 
Un
americano decapitado en Irak
Publicado en
Asturias Liberal: 12/05/04
Escribo esto en la madrugada española
del miércoles, unas horas después de que haya
aparecido en las cadenas de televisión y radio
norteamericanas la información del asesinato en Irak
del civil norteamericano Nicholas Berg. Con
veintiséis años, este joven ha sido decapitado
frente a una cámara de vídeo por el líder de los
terroristas de Al Qaeda en Irak y colgada en una de
las páginas de internet afectas a la causa militante
de Al Qaeda. El vídeo del espeluznante degüello no
se ha mostrado íntegramente en las televisiones
norteamericanas, ni tan siquiera en las del mundo
árabe ni en la cadena Al-Jazeera, pero sí está en la
página web. El vídeo es autoría del jordano Abu
Musab al-Zargawi y lleva la fecha del 11 de mayo.
En el vídeo, localizable en internet cuando esto
escribo, aparece el joven norteamericano sentado en
una silla pronunciando estas palabras: “Mi nombre es
Nick Berg, el nombre de mi padre es Michael, el de
mi madre Suzanne. Tengo un hermano y una hermana,
David y Sara. Vivo en… Filadelfia”. En ese momento,
uno de los cinco asesinos con la cara tapada lee un
comunicado en el que llama a luchar contra los
infieles. Tras ello, empuja al joven al suelo y este
queda sentado delante de ellos y mirando a la cámara.
Viste una ropa naranja similar a la de los
prisioneros de Al Qaeda en Guantánamo. En ese
momento, uno de los cinco asesinos encapuchados
dice: “Para las madres y esposas de los soldados
americanos, os decimos que ofrecimos a la
administración de los EE.UU. el intercambio de este
rehén a cambio de algunos de los detenidos en Abu
Ghraib y se negaron. Así que os decimos que la
dignidad de los hombres y mujeres musulmanes en Abu
Ghraib y otros no se redime sino con sangre y almas.
No recibiréis de nosotros nada más que cajas y cajas
fúnebres… descuartizadas de este modo”. En ese
instante, el encapuchado saca un gran cuchillo de su
túnica y grita “Allahu Akbar” (“Alá es Grande”),
agarra de los pelos al joven, empuja hacia la
izquierda su cabeza y procede a cortarle el cuello
mientras el joven lanza aterrorizados gritos de
dolor. Al tercer corte en el cuello la cabeza del
joven queda separada del cuerpo y el terrorista la
sostiene en alto mostrándola a la cámara.
No hay palabras para expresar lo que uno siente al
ver este vídeo. Es la multiplicación a la máxima
potencia de aquel mismo asco, rabia y desolación que
al ver los abusos de los soldados norteamericanos en
la prisión de Abu Ghraib a los terroristas iraquíes.
Pero la diferencia está en que aquellos abusos,
igualmente execrables y condenables, no llevaban
consigo el asesinato. Los cobardes soldados
humilladores llevaban su cara descubierta y sabemos
quiénes son. Por eso, los culpables están siendo ya
puestos en manos de la justicia norteamericana,
serán juzgados, castigados y encarcelados. En este
vídeo de Al Qaeda, sin embargo, los terroristas van
encapuchados y asesinan cobardemente a un inocente,
un pobre joven que estaba ayudando en la
reconstrucción de Irak instalando antenas de
comunicación. Un último detalle: Berg era judío,
igual que el periodista del Wall Street Journal,
Daniel Pearl, decapitado también frentre a un vídeo
por Al Qaeda en Pakistán en 2002. Este es el vídeo
del horror contra el que hay que seguir luchando y
del que la prensa española debe dar clara cuenta.
Mañana cualquiera de nosotros podemos
ser Nicholas Berg.
|







|