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Elecciones
norteamericanas en Televisión Española
Publicado en
Asturias Liberal: 07/11/04
La retransmisión ofrecida la noche
del 2 de noviembre por TVE de las elecciones
norteamericanas muestra, una vez más, el sectarismo
y el odio visceral de la España antiamericana ante
quien volverá a ser durante cuatro años más el
Presidente de Estados Unidos. ¨Lo contamos todo (si
nos gusta, claro)¨, es el verdadero lema del ente
público controlado por el gobierno de Rodríguez.
En el inicio de la retransmisión eran
visibles las alegres expectativas de los invitados
comentaristas. Conforme la noche iba avanzando las
caras de los invitados se alteraban. Cuantos más
colegios electorales ganaba el mesiánico predicador
Bush, más extrañados aparecían los invitados, a
quienes se unían los gestos de los enviados
especiales, que empezaban a no saber ya dónde
meterse. En los estudios de Madrid intentaban
explicar lo que ocurría y hasta uno de los
contertulios acabó desapareciendo de la pantalla
horas después y por extraño arte de birlibirloque.
Si Bush iba ganando la culpa era del
complicado sistema electoral norteamericano. Si
seguía sumando votos una hora después, la culpa era
entonces de los evangelistas fanáticos sureños y de
la religiosidad extremada de los norteamericanos. Si
aumentaba aún más la distancia de Bush, era el voto
del miedo o el de la ignorancia de las zonas rurales
de la América profunda.
Tras varias horas de programa, el
esperado voto joven de castigo no aparecía por
ningún lado y el de los hispanos contra Bush tampoco.
Por cierto, y contra lo que predecía ¨El Mundo¨ han
sido precisamente los hispanos los que nunca como
antes han votado a Bush y a su partido. Quería ya
amanecer en Madrid. Hubo entre los invitados un
recuerdo entrañable a aquellos años suyos por
Washington, con Carter de presidente. ¡Tiempos
aquéllos!
Total, que entre el sueño y los
números electorales que no cuadraban al gusto de los
invitados, lo que iba a ser una noche televisiva de
éxito y final feliz para el ente de Rodríguez, con
reivindicación de la guerra ilegal de Irak, con
nuevo fracaso del aznarismo adulador de Bush y con
la españolización de USA por intercesión del Kerry
dialogante, la cosa acabó como el cuento de la
lechera.
Porque cuando se veía ya el claro
triunfo de Bush y los aplausos en el Reagan
Building, el ente público decidió despedir su
programa especial. Los resultados de los últimos
colegios electorales que faltaban por recibirse se
convirtieron de repente en ¨Ana y los siete¨, con la
Obregón a bordo, tras la cual apareció un breve
reportaje solidario de unos indigentes de color
sacando agua de un pozo en un país tercermundista.
No era Cuba.
A todo ello, siguió el programa ¨Los
Desayunos de TVE¨. Y allí, de nuevo, sin haber
dormido siquiera, reaparecieron los mismos invitados
-con el mismo enojo e idéntico aturdimiento- para
contarle al sufrido espectador otra vez aquello de
los fanáticos evangelistas, lo de la América
profunda, lo del voto del miedo. Los que seguíamos
perplejos desde aquí el canal internacional de TVE
acabamos entendiendo lo del lema televisivo: ¨Lo
contamos todo, si nos gusta (claro)¨.
Y si no les gusta, ya saben: les
cortan la conexión como si fuera el Nodo, les ponen
a la pachuchilla de la Obregón y allá se apañen uds.
Que para eso es la televisión pública. Porque al fin
y al cabo ¿qué son casi sesenta millones de
fanáticos votando al mismo predicador idiota
apellidado Bush? Ya se encargará hoy Bono de
arreglar el asunto. Y si no Curro…, o los indigentes
esos del pozo en gesto de reivindicación
anticapitalista y antiamericana. Televisión
Española. Lo contamos todo.
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