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¿Cómo desaparecen
armas que no existían?
Publicado
en Asturias Liberal: 05/06/05
A
la Guerra de Irak en 2003 se fue por el
incumplimiento de Sadam Husein de varias
resoluciones de la ONU. A eso se añadió el temor de
la existencia de armas de destrucción masiva en Irak,
existencia reconocida y establecida por la
resolución 1441, aprobada por el Consejo de
Seguridad de la ONU. Las armas –se nos ha querido
convencer- no existieron nunca al ser todo un
invento de mentirosos como Bush, Blair y Aznar. En
España, el Congreso de los Diputados aprobó el
pasado mayo (sin los votos del PP) una proposición
no de Ley por la que declaraba “probado más allá de
toda duda razonable que, en marzo de 2003, Irak no
poseía, ni estaba en condiciones de poseer armas de
destrucción masiva de naturaleza alguna”.
Pero si no existían esas armas, ni
tampoco los equipos para crearlas ¿cómo es posible
que ahora –tres semanas después- la ONU lance un
informe completo mostrando que esas armas y equipos
desaparecieron? ¿Cómo desaparecen armas que –según
nos dicen los diputados españoles- no existían? ¿O
es que realmente sí existían pero salieron de Irak
antes y/o durante la guerra? Lean, si no, lo que
afirman los expertos de la Comisión de Control,
Verificación e Inspección de la ONU (UNMOVIC
- United Nations Monitoring, Verification and
Inspection Comission)
en su informe más reciente (3 de junio de 2005). En
él confirman la desaparición de equipamiento nuclear
y biológico de un total de 109 almacenes de Irak.
Dicho informe de la ONU muestra que desaparecieron
de Irak todo tipo de materiales y equipos aptos para
elaborar armas de destrucción masiva, químicas o
biológicas.
Aunque los inspectores de la ONU no
han vuelto a entrar en Irak desde que comenzara la
guerra en el año 2003, sí se han servido de
fotografías obtenidas por satélite para ver qué
había ocurrido en los sitios que fueron objeto del
control de la ONU porque su equipamiento nuclear
tenía usos militares y civiles. En ese informe
enviado al Consejo de Seguridad de la ONU, el actual
ejecutivo al mando de las inspecciones de armas en
el seno de la organización, Demetrius Perricos,
afirma tajantemente que varios analistas
especializados de la ONU han identificado cada uno
de esos 109 sitios y en todos los casos hay un hecho
incontestable: que fueron vaciados de su
equipamiento en varios grados y todo ese material
podría haber sido sacado del país, vendido o fundido,
sin dejar rastro.
Este informe vuelve a confirmar una
cosa: que las sospechas de la verdadera existencia
de armas de destrucción masiva en el Irak de Sadam
Husein no fueron ni mentira ni invento, sino una
realidad como muestra no ya sólo este informe, sino
las fosas comunes y los miles de niños y mujeres
kurdas gaseados por Sadam Husein. Claro está que la
noticia de este informe ha sido recogida de forma
breve y escueta por las
agencias
españolas de noticias. También apareció en varios
diarios
y medios de comunicación norteamericanos, esos que
no leen ni por asomo los diputados españoles.
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