El ejemplo de Carolina del Sur
Carolina del Sur ofrece el día de hoy un interesante paisaje político que es sintomático del verdadero cambio que se vive hoy en el seno de la ciudadanía norteamericana. A su vez, el caso de este estado en particular pone en tela de juicio las permanentes acusaciones de racismo contra el Partido Republicano por parte de la maquinaria de la izquierda política. Dos figuras destacan en el campo conservador republicano en Carolina del Sur que deben ser consideradas: Tim Scott y Nikki Haley.
Tim Scott es el candidato al Congreso de Estados Unidos por el Partido Republicano y todo indica que ganará la elección de noviembre. En estos tiempos de tanta manipulación del tema racial por parte del Partido Demócrata y sus grupos allegados, Tim Scott resulta ser un candidato negro que alcanzó la nominación del Partido Republicano tras derrotar sin problemas a dos candidatos con arraigada tradición familiar política en este estado: Carroll Campbell III (el hijo del Gobernador Carroll Campbell) y Paul Thurmond (el hijo del conocido senador Strom Thurmond). El pasado mes de junio, Tim Scott venció sobradamente a ambos obteniendo finalmente el 68% de los votos.
Prueba de su filiación conservadora es el hecho de que el propio Tim Scott ha reconocido su estima y admiración por el idealismo que se recogía en el “Contrato con América” de 1994. Desde entonces su servicio público fue imparable tanto a nivel de su propio condado como en el ámbito estatal. Así se explica su propio “Contrato con los votantes”, que incluye conceptos claves de necesaria y urgente adquisición por parte del GOP en cuanto a restaurar la responsabilidad individual y el excepcionalismo norteamericano.
Nikki Haley, por su parte, es otra figura ejemplar en la actual política del estado sureño. Norteamericana de origen hindú, ha sido ya calificada por Newsweek como la cara del nuevo sur norteamericano. Nikki Haley se ha mostrado siempre fiel a sus principios a favor de la verdad, la transparencia y la responsabilidad. Baste como ejemplo el hecho de que cuando la asamblea legislativa estatal aprobó casi en secreto un aumento de sueldo para los congresistas, Nikky Haley expuso públicamente que sólo el 8% de los votos de dicha asamblea fueron contabilizados.
De poco sirvieron los intentos burocráticos de aislar a Nikki Haley en su carrera a ser gobernadora por parte del establishment del estado sureño, pues acabó obteniendo un apoyo mayoritario por parte de los votantes, además de los apoyos de figuras como Mitt Romney, Sarah Palin, que han visto en ella la voz de millones de ciudadanos.
Los dos casos aquí apuntados de Tim Scott y Nikki Haley reflejan esa tendencia renovadora y reformista que vive hoy Carolina del Sur. Lo mismo cabría decir del hecho de que un tercio de los legisladores republicanos fueron sustituidos por nuevas caras más en línea con los valores auténticamente conservadores y la voluntad ciudadana. El abogado Trey Gowdy, otro conservador reformista, venció sin problemas al político titular en su cargo, el congresista Bob Inglis.
Hoy dia, varios son los casos que indican ese perceptible cambio para mejorar en la política de Carolina del Sur, con figuras como el senador estatal Mick Mulvaney , el candidato a superintendente de educación en el estado, Mick Zais, y otros nombres como Curtis Loftis, decidido a cambiar el sistema de la tesorería estatal a favor de uno más transparente para la ciudadanía.
Los nombres arriba citados, todos ellos ligados al ala conservadora del Partido Republicano y a los valores que definen los principios fundadores de Estados Unidos, muestran que su éxito responde a una ola imparable de descontento ciudadano y la exigencia de un cambio real y no demagógico. Lo de Carolina del Sur es, por tanto, el síntoma más claro a nivel local y estatal de que hay algo que se mueve ya a nivel nacional contra la actual incompetencia de Washington.
Newt Gingrich es ex presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y Alberto Acereda es catedrático universitario y director de contenidos de “The Americano”.

