El socialismo español contra la Filología Inglesa

Se llaman catetos a cada uno de los dos lados que forman el ángulo recto del triángulo rectángulo. Tales catetos son en España el actual Ministerio de Educación del Gobierno socialista y el Consejo de Coordinación Universitaria. En la fallida voluntad de mejorar la Universidad española y en su ineficacia para cumplir su compromiso con la ciudadanía, el gobierno socialista español está fallando estrepitosamente. Porque de poco vale el “talante” y el “diálogo” cuando en materia educativa se cierran las puertas al mundo y cuando se cometen graves errores en el llamado proceso de adaptación de las titulaciones universitarias españolas al llamado marco europeo. Los catetos del triángulo mágico socialista piensan mejorar la Universidad española reduciendo el número de titulaciones actuales y reconvirtiendo las Filologías, que actualmente constituyen diecisiete títulos de Licenciatura diferentes. Se han formado comisiones de asesoramiento, cuyas conclusiones se están filtrando a la prensa y al ambiente universitario español. No se ha tomado ninguna decisión todavía pero lo harán en estas próximas semanas. Lo grave es que las intenciones ya han trascendido y la mágica pócima cultural del socialismo es, digámoslo claro, la constatación de otro nuevo torpedo contra la ya herida Universidad española.

Los catetos del triangulo socialista español no quieren que haya un título de Lengua y Literatura Inglesas, o “Estudios Ingleses”, como propone el profesorado de esa disciplina en toda España. Estos expertos de la progresía consideran que la lengua inglesa, su literatura y su cultura deben enseñarse en España junto a otras lenguas extranjeras, en un título mixto -llamado “Lenguas Modernas Europeas”- y al mismo nivel que otro título de “Lenguas y Culturas de Asia y África”. De este modo, el talante del igualitarismo no hiere las sensibilidades de la gran alianza de civilizaciones que propuso el gran patrón, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En su afán por profesar un falso multiculturalismo apañado con gotas de lo políticamente correcto, los gobernantes socialistas juzgan irrelevante que el inglés sea hoy, sin duda, el vehículo de comunicación de unos dos mil millones de personas en el mundo. Desdeñan que el inglés sea la lengua internacional por antonomasia de la ciencia, la cultura, el periodismo, la medicina, la tecnología o los negocios, o sea la lengua planetaria. Fieles a su antiamericanismo, el socialismo gobernante insiste en privilegiar cualquier otra lengua con tal de que no sea el inglés –ni tampoco el español-, no sea que se enfaden los otros ángulos torcidos del triángulo vasco y catalán: éste con su sabia apuesta por la “Organización Internacional de la Francofonía”, tan del agrado del presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, Pasqual Maragall.

Tras el permanente acoso de los catetos del triángulo contra la idea de España, su lengua, su historia y su cultura, los linces del socialismo y sus socios separatistas inician ahora el asalto contra el inglés negando así toda una amplia tradición anglosajona con su ligazón global y norteamericana. Al socialismo oficial español le importa un bledo que en España el inglés sea –igual que en el resto del mundo- la lengua extranjera más estudiada y más necesaria. Le resbala que haya ahora en las universidades españolas veintidós mil alumnos (con casi mil profesores funcionarios a su cargo) formándose en cursos de la carrera de Filología Inglesa, o sea la titulación filológica que más estudiantes tiene, triplicando en número a todas las demás Filologías juntas. Por ello, los directores de cuarenta Departamentos universitarios españoles de Filología Inglesa han firmado un documento, elaborado por la Presidenta de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos (AEDEAN), María Teresa Turell, en la que se denuncia documental y objetivamente el asalto contra la Filología Inglesa y contra el futuro de las generaciones: o sea, los jóvenes españoles que van a necesitar aprender inglés y que no van a disponer de profesores y expertos universitarios españoles preparados para ello.

De igual modo, el Catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Córdoba –Berndt Dietz- relataba en un reciente artículo cómo la ministra española de Cultura había afirmado que “La lengua española esta llena de anglicanismos”, en ejemplar muestra de su talento para la vigente interdisciplinariedad al equiparar léxico y religión, lingüística y espiritualidad. Dietz apuntaba con mucha razón la aversión socialista a la hegemonía planetaria del inglés y, en especial, al modelo cultural anglo-norteamericano. Gran decir. Resulta repugnante que estos gobernantes socialistas desprecien cuanto ignoran –remedando el verso de Antonio Machado-. Porque es patético que en la actual España de pandereta socialista, se ignore desde la administración la gran labor del actual profesorado universitario en los departamentos de Filología Inglesa en España. Peor aún es el hecho de que ni siquiera valoren que dicho profesorado se compone de expertos contrastados en lingüística, literatura, cultura y civilización, metodología de la enseñanza del idioma, traducción, interpretación y otras áreas que cumplen una función clave y necesaria no sólo para formar a alumnos y profesionales, sino también para mejorar la competencia lingüística y las oportunidades de empleo de miles de españoles.

Es precisamente gracias a la excelente labor de estos profesionales que el genio presidencial Joe L. Rodríguez Shoemaker pudo intentar aprender inglés a marchas forzadas el pasado verano. Es también gracias a la labor en los Departamentos de Filología Inglesa que dicho genio puede contar con traductores a su servicio para entender lo que le dicen en inglés sus colegas extranjeros: los que pasan por el Palacio de La Moncloa o los que se encuentra en las reuniones diplomáticas, a menos que sea Bush que –como ya conoce el percal- o no le habla o lo hace en español directamente. Claro que a Joe Shoemaker lo del inglés no le preocupa demasiado. Ya tiene para ello al ministro español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, cuyo magistral dominio del inglés macarrónico merece pronto un Doctor Honoris Causa o, cuando menos, una Cátedra especial “Yaser Arafat” de Estudios Ingleses. 

La realidad es que debe producirle sonrojo a la ciudadanía española ver a sus presidentes –los de ayer y los de hoy- en un fuera de juego constante cuando se trata de mostrar una mínima competencia comunicativa en inglés. Pero al menos, los de antes –desde Adolfo Suárez hasta José María Aznar, pasando por Felipe González- nunca fueron tan ciegos como para arrinconar el inglés en la Universidad. Por eso, los antiamericanos del actual socialismo desgobernante fallan asaltando la Filología Inglesa. Se equivocan rechazando la realidad de la cultura occidental de inicios del siglo XXI, en la que dominan dos lenguas: el inglés y el español. Entre tanto desaguisado, se regocijan en el odio a Estados Unidos y a su lengua a través de la implantación de un falso y demagógico progresismo, más pendiente de la patética “Organización Internacional de la Francofonía” que del verdadero pulso de Occidente y del papel fundamental de la lengua inglesa en el mundo. Mientras excelentes programas de Filología Inglesa -como el de la Universidad de Alicante, por dar sólo un ejemplo- producen cada curso académico magníficos jóvenes preparados y dotados en el dominio del inglés para desempeñar labores necesarias e importantes en distintas profesiones liberales de la sociedad del siglo XXI, los catetos del analfabetismo socialista se empeñan en echarle un cerrojo a esas cátedras y a esos programas.

Lo peor es que con ese cerrojo y con ese portazo en las narices se llevan por delante el futuro de centenares de jóvenes estudiantes españoles, de decenas de becarios de investigación, de valiosos profesores dedicados y de numerosos e incipientes valores universitarios. Los catetos atropellan así –una vez más- la tan cacareada España plural que dicen representar y a la que devuelven al nefasto y palurdo aislamiento del pasado. Esperemos que alguno se dé cuenta y que no se cometa semejante atropello: Mr. Shoemaker, could you please do something about it? Thank You. Esperemos que Moratinos se lo traduzca al dialecto asturleonés. O si no, al  maragato.

Acerca de Alberto Acereda

Al margen de su cátedra universitaria y su labor investigadora y docente en Estados Unidos, en el campo periodístico es autor de numerosos artículos y columnas de opinión política en varios diarios y medios de comunicación europeos y estadounidenses. Director del diario digital “The Americano”, es también habitual en el programa “Es la noche de César”, con César Vidal. Colabora con varios think-tanks a nivel transatlántico y es miembro del Goldwater Institute de Phoenix y la Heritage Foundation de Washington, D.C.

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